jueves 12 de noviembre de 2009
CONDENADA (Parte 9)
Mientras era violentada por los custodios, la 1555 no dejaba de llorar y rogar piedad; la 1556 la miraba de reojo tratando de mantenerse inconmovible frente a las atenciones del gordo; veía que su compañera era penetrada por ambos agujeros al tiempo que el tercer custodio refregaba el pene contra su cadera y zonas aledañas. El gordo olía a cebolla y a algo parecido a aceite de lámparas, no dejaba de acariciar ni maltratar sus pechos. Le metió su sexo por la vagina y en cortas embestidas ya estuvo terminado.
- No te lo meteré por el culo, tetona, se que lo tienes delicado por el tratamiento con los cilindros ¿ves que soy bueno contigo?, se que en un tiempo, no demasiado largo, me amarás, serás mi golfa oficial aquí, te convertirás en la reina y te gustará, no dejarás de ser consciente de que eres una perdida destinada a sufrir y lo aceptarás resignada, lograrás todo eso porque eres una hembra de verdad y eres zorra, pero antes debes pasar por varias etapas: ahora te haces la fuerte, mas luego te vendrá el berrinche, la desesperación, el terror, sentirás que no puedes, te encontrarás en el abismo infernal; ese es el primer paso, el segundo será la tristeza, sólo pensarás en morir, si logras pasar esa etapa sin suicidarte o echarte a morir, vendrá el acomodo, aceptarás todo, te volverás un criatura vil, capaz de matar para poder conseguir migajas, capaz de vender a los que amas sólo para satisfacer tu egoísmo y cuando hayas vencido ese periodo, entonces lograrás amarme, si, amarme, a este viejo gordo, asqueroso y maloliente lo amarás, ¿y sabes por qué lo harás? pues porque no te quedará otra, porque no tendrás a nadie en tu vida, tan sólo a mí y ante la alternativa de la nada preferirás la mierda, el hombre que te provoca dolor. Te gustaré, verás que sólo yo te colmo aunque sepas que te uso para mi sólo placer, aunque sepas que para divertirme un día te mande a la cruz y te desvivirás por conseguir mi dicha, te sacrificarás sólo para que yo te mire.
Mientras el gordo discurseaba así, los otros custodios ponían de rodillas a la 1555 y la exhortaban a chupar sus penes. La 1556 vio que su compañera se resistía y volvía la cara en rechazo de los falos, pero cuando recibió la lluvia de bofetadas en las mejillas, presta dejó los chillidos y remilgos y tomando un pene con la mano comenzó la succión del glande. La 1556 se divirtió y maravilló del poder de una bofetada; un golpe que no causa mayor daño, no tanto como la quemadura con un hierro candente, pero que es capaz de hacer que una mujer dejé de gemir y comience a lamer un pene maloliente ¡vaya¡ la bofetada tiene poder. El gordo advirtiendo que la 1556 miraba la felación, le dijo,
-no dejaré que me la chupes por ahora, tienes sangre en la lengua por la argolla que te hemos colocado y me desagrada la sangre de las perras sobre mi sexo, pero has de lamerme las pelotas.
Tomándola del aro de la nariz, la hizo bajar hasta quedar de rodillas; volvió a manar un delgado hilo de sangre del agujero. El olor a cebolla mezclado con algo que ella no adivinaba salía de los genitales colgantes del gordo asqueroso. Con la punta de sus dedos tomó el arrugado escroto y comenzó a pasar la lengua; cerró los ojos mientras lo hacía; no sentía sabor alguno pero el hedor era chocante. La 1556 se dijo que podía aguantar eso y mucho más y que si su estadía en prisión estaba dada por tareas como esas entonces le iría bien.Cuando la 1555 iba a ser obligada a beber la orina de los custodios para diversión de estos, el gordo hizo un alto y dijo:
-NO, deténganse, tengo algo mejor; miren a mi tetona, miren estas ubres, sus areolas grandes, esta carne de su trasero, miren como tiembla ante un palmazo esta masa abundante y sustanciosa, es una delicia la reclusa 1556, ¡tan curvilínea¡ pues, ella nos bailará ahora.
La 1556 quedó paralizada, no dijo nada y miraba a los hombres con ojos de espanto; no se esperaba eso. Los custodios empezaron a palmear haciendo un remedo de melodía para que ella se moviera. El gordo la miró directo a los ojos y ella comprendió que debía hacerlo so-pena de funestas consecuencias; entonces comenzó a moverse desgarbadamente y sólo los pies; un pasito adelante, otro atrás; sudó helado, luego sus mejillas las sintió ardientes, pensó en cómo se estaba viendo ante esos bárbaros; pelada con aros infames, con sus partes pudendas y gorduras a la vista, marcada la frente y moviéndose ridículamente tras las palmas de esos hombres. El gordo avanzó hacia ella y de las argollas de los pezones recién atravesados, sacudió las tetas con verdadera furia, reanudando el dolor y la pequeña hemorragia de sus heridas.
-¡AAAAAAAAAAH, AAAAAAY¡, NOOOOOO.
-ASÍ, ASÍ DEBES MOVER TUS TETAS, ASÍ, Y DEBES MOVER ESE CULO Y LA PELVIS HACIA ADELANTE COMO SI ESTUVIERAS FOLLANDO, Y MOSTRARNOS EL CULO Y BAMBOLEARLO Y SALTAR Y DEBES SONREIR, UNA BAILARINA DEBE SONREIR Y COQUETEAR, VAMOS, DEBES HACERLO, Y LANZAR MIRADAS INSINUANTES A NOSOTROS, VAMOS, PERRA TETONA, HAS DE HACERLO.
-NOOOO, NO LO HARÉ, puedes matarme, crucifícame, pero no lo haré, no puedo, quisiera, pero no puedoooooo, por favor, no me hagas pasar por esto.
La 1556, lloraba al decir aquello, sentía una vergüenza insoportable y estaba dispuesta a preferir ser torturada antes que bailar.
-está bien, 1556, cómo quieras, pero debes saber que entonces la 1555 será crucificada, mas antes, la haremos comer su propia mierda, le sacaremos los ojos, le arrancaremos las uñas de pies y manos, verteremos metal fundido en ellos y la flagelaremos, y cuando fallezca en la cruz, te obligaré a comer de su carne cruda, te obligaré, ¿entiendes? personalmente te abriré la boca a la fuerza y deberás tragar el corazón que tú misma asesinaste.
La tetona 1556 sintió una corriente de sudor helado otra vez; subía desde su entrepierna por la columna vertebral y llegaba a su cabeza; orinó y su meada la sintió fría, cayó amarilla en el suelo salpicando sus pies, cerró los ojos y derramó abundantes lágrimas. Lloraba desde abajo y desde arriba, pero no hipó, ni rogó, ni chilló. Ella sabía que el gordo haría lo que estaba anunciando.
Se llevó las manos a la nuca y comenzó a mover su pelvis como con lascivia; movía su hombros; sonrió a los hombres sin dejar de derramar lágrimas, les hizo sugerentes movimientos de cejas, se tocó los pechos y el vientre, procuró moverlo y darle vida, se acercó a los custodios y sopló en sus caras, rozó sus sexos con los dedos, les susurró a sus oídos palabras dulcemente lujuriosas, volvió a balancear las ubres como sabía que le gustaba al gordo, les ofreció sus abundantes nalgas y las hizo temblar como gelatina; daba saltitos coquetos provocando una tempestad marina con sus carnes, se acarició el peludo sexo con descaro y giró, giró, giró y giró como un trompo. Los custodios, al principio, se quedaron sorprendidos y perplejos porque pensaron que no bailaría, mas al ver tanta gracia y belleza luego comenzaron a hacer palmas y todo fue diversión, incluso se alegraron de verdad, con emoción y todo, se arrobaron por unos instantes de ese lugar en las entrañas de la tierra. El gordo rió con satisfacción y se dijo que no lo esperaba tan luego, yo sabía que esa tetona era un zorra, lo está comprendiendo, será mía.
Minutos más tarde iban una detrás de la otra las condenadas, caminaban con la vista baja por el laberinto hasta que se detuvieron; en el suelo les apareció ante su vista un pozo pequeño, una tapa metálica lo sellaba, la tapa tenía una abertura por donde podía verse que había reclusas dentro. Al abrir los custodios la tapa, cuatro rapadas cabezas alzaron su mirada. El pozo era circular y de un diámetro de algo más de un paso; una sola persona habría cabido con incomodidad en él y tendría que haber estado de pie, mas dentro había cuatro reclusas, apretadas y aplastadas una contra la otra; sus caras afligidas sudaban copiosamente y presentaban signos de sofocación, ni siquiera les era posible levantar los brazos ya que estaban atorados; el hedor no era para desmerecer. Los custodios les extendieron la mano a las sepultadas y las fueron sacando de allí una por una con bastante dificultad; cuando quedó vacío el hoyo, el gordo se acercó al borde y miró; sonreía maliciosamente. Las recién liberadas tenían los pies negros de mierda y olían en consecuencia, sus miradas eran bajas y humildes, no hablaban. El gordo dirigiéndose a la 1555 y la 1556 dijo:
-1555 y 1556, hemos llegado al lugar donde vivirán de ahora en adelante, este es su hogar, no es del todo cómodo, pero hemos hecho todo lo posible para una mejor estadía, jajaja. Como son nuevas, la primera semana estarán exentas de trabajar en los campos, no me lo agradezcan, es tan sólo para su propio bien ya que significará una etapa de adaptación a las nuevas condiciones; estarán juntas, créanme, solas no se sentirán.
La 1556 pensó que las dejarían encerradas en ese pozo infecto, se veía hediondo y asfixiante, incómodo a más no poder, dos mujeres prácticamente sepultadas; ciertamente había llegado la hora de sufrir, la hora de su real condena.
-en este pozo dormirán y comerán lo que todos los días uno de los custodios les arroje, no hay platos ni cubiertos sólo se les tira la comida, así que deben estar atentas para atraparla con sus manos si no prefieren recogerla del suelo, eso si es que pueden agacharse ya que es muy difícil como verán. Defecarán y orinarán ahí mismo, no se les abrirá sino hasta la próxima semana y cuando lo hagamos deberán limpiar con sus manos la celda. En este lugar se apagan las antorchas así que estarán en completa oscuridad. 1555 y 1556 tendrán tiempo para hacerse amigas, mucho tiempo, espero que lleguen a quererse.
Cuando ya estuvieron abajo, una sensación de encierro y asfixia le invadió a la 1556, comenzó a temblar. El gordo había dicho que cuando se les abriera la tapa la semana próxima deberían limpiarla con sus propias manos de la mierda cagada, pero ahora, las reclusas que acababan de liberar no habían limpiado nada, deberían ellas soportar las suciedad ajena de esas cuatro ¡que castigo más terrible¡ y así sería por diez años.
-1555 y 1556, ahora deben encogerse en posición fetal en el fondo del pozo y abrazarse mutuamente; vamos, perras, enrédense una a la otra con brazos y pies, háganlo ya.
La 1556 se preguntó qué clase de juego se le ocurriría al gordo. El suelo olía insoportable y las mujeres levantaban, en la medida de lo posible, las cabezas para no tener que tocarlo con sus mejillas. Había mierda y orina, incluso esta aún estaba cálida. La 1555 hizo arcadas y al verla la 1556 sintió ganar de vomitar; comenzó a llorar y gemir, entonces el gordo les dijo.
-perras, abrácense una a la otra y quédense allí en el suelo, cerraremos la tapa.
La tetona sentía la calidez sudorosa del cuerpo de su compañera y le ardieron los pezones atravesados cuando sus senos se juntaron con los de su compañera; a la 1555 le pasó otro tanto ya que se quejó y entonces su aliento pudo ser olido por la nariz herida de la tetona. La 1555 lloraba como una niñita y tetona pensó que era la hora de llorar juntas y que el abrazo no estaba tan fuera de lugar, aunque fuera en el suelo inmundo de un pozo, ella sería su hermana en el dolor dentro de ese útero de sufrimiento y pestilencia. Besó la frente de la 1555 y apretó su abrazo sudoroso. La 1556 ya planeaba levantarse y ponerse de pie cuando cerraran la tapa y se fueran los custodios cuando el gordo ordenó a las cuatro reclusas que habían estado antes apretujadas que volvieran a meterse al pozo. El sudor helado volvía a invadir el cuerpo de Claudia llorosa cuando sintió cómo los pies descalzos y embadurnados de mierda y orines de las reclusas le aplastaban su cara, las costillas, la cabeza y las nalgas, luego, comprendió los motivos de estar abrazadas en el suelo del pozo; ellas mismas ahora serían el suelo del pozo. El estruendoso grito de horror de Claudia se escuchó en toda la galería y contagió a su compañera Regina, que así se había llamado en su vida civil y ya las dos mujeres gritaron histéricas y abrazadas irremediablemente.
-NOOOOOOOOO, NOOOOO, SÁQUENME DE AQUÍ, NOOOOO, PIEDAD, POR FAVOR, NOOOOOOO.
El gordo rió satisfecho y pensó que la primera etapa ya había comenzado; te lo dije, gorda tetona, ahora aférrate a la vida.
Marchado ya los custodios todo quedó en la más negra oscuridad y los espasmos y horrorosos gritos de Claudia y Regina fueron sofocados con las innumerables patadas y meadas de sus cuatro egoístas compañeras que estaban sobre ellas aplastándolas.
FIN.
miércoles 4 de noviembre de 2009
CONDENADA (Parte 8).
Al doblar la esquina se vieron las mismas celdas con abiertas rejas en las paredes y en el suelo, mas algunas tenían sus rejas cerradas y dentro a sus reclusas; en la mayoría de ellas las prisioneras estaban todas apretujadas entre sí. En compartimentos hábiles para dar lugar a una reclusa con dificultad, podían verse hasta tres; sus caras presionadas contra las rejas revelaban una inmensa angustia e incomodidad; gemían y gemían y, las que podían hacerlo, extendían sus manos al ver pasar a los custodios, implorando agua. Si el hedor era inmenso en las celdas vacías, este se volvía insufrible en las ocupadas, mezcla de sudor, flujo menstrual y mierda. Cada tanto comenzaron a ver prisioneras encadenadas a los aros fijados a la pared, ya sea colgadas de las muñecas o de cabeza, colgadas de los tobillos; en todos los casos sus cuerpos, cruzados por rayas sanguinolentas, revelaban haber sido flagelados con ferocidad. Al doblar otra esquina, una reclusa era doblemente penetrada por dos custodios, uno adelante y otro detrás, estaban en medio del laberinto y obstruían el paso; el gordo se limitó a mover las cejas a sus colegas en señal de saludo sin manifestar la menor sorpresa ninguno de los hombres. Si bien la compañera de Claudia no gemía ni expresaba una conducta intranquila, demostraba su desazón a través de las profusas lágrimas que se iban derramando por su cara. Después de pasar por el lado de los dos hombres que violaban a la reclusa, el gordo se volvió y dirigiéndose a Claudia dijo,
-¡hey¡ tetona, no pareces tener miedo, te ves muy controlada, me gusta eso. No has llorado, conozco a las de tu tipo; me gustan así, ya que cuando les llega la hora es divertidísimo.
Cuando les llega la hora ¿a qué se refería? era una amenaza ciertamente pero ella no temía, aún le parecía raro esa tranquilidad; había visto lo más degradante de su vida y ella estaba a punto de vivirlo, mas la dejaba casi indiferente, era raro considerando que al escuchar la sentencia en el tribunal casi se había orinado por la impresión.
Llegaron a una puerta de hierro que el gordo abrió, daba a una habitación un tanto amplia, esculpida también en la roca, las antorchas la iluminaban con algo más de luz que el laberinto anterior. Dentro también había celdas con las rejas abiertas y vacías pero lo que, de inmediato, llamó la atención de Claudia y su compañera fueron dos enormes cepos de madera y metal; uno para atrapar la cabeza y las manos y otro para los tobillos. Al lado, unos instrumentos de variado diseño hicieron suponer a Claudia que se trataba de otros artilugios de tortura. Tres custodios, muy pálidos y flacos se encontraban allí y saludaron con sonrisas al gordo, quien volviéndose hacia ellas comenzó a hablar.
-Bien, perras, es este lugar en el que oficialmente serán incorporadas a "Las entrañas del dolor" por lo que les doy la bienvenida de rigor….. de mucho rigor JAJAJAJAJAJA. Se les despojará de sus ropas y deberán andar completamente desnudas. Serán afeitadas de cabeza y marcadas con el signo infame de "las entrañas ", es una marca hecha por un hierro candente; en verdad dos serán las marcas, la I de infame en la frente y el número que les corresponde aquí dentro y que reemplazará al nombre de ahora en adelante, dicho número irá en la nalga derecha. Además sus narices serán atravesadas por una argolla metálica, ella servirá para que, con posterioridad, los custodios las manipulen con mayor facilidad; similar función cumplirán los aros en los pezones de sus tetas y en sus lenguas y luego serán incorporadas de inmediato al lugar que les corresponderá.
1555 y 1556 fueron los números asignados a las mujeres. Claudia fue la 1556. La 1555 fue tomada de los brazos por dos custodios y se le quitaron los grillos del cuello y muñecas, rasgaron sus vestidos quedando desnuda. En un movimiento reflejo trató de taparse con las manos el pubis y los pechos, pero una fuerte bofetada en la cara la hizo comprender que eso no era del agrado de los custodios quienes la sobajearon con lascivia por todo el cuerpo; a pesar de ello, los hombres no se mostraban entusiasmados y parecía ser un hábito casi rutinario el de sobar. Se le puso su cabeza en el cepo quedando fijados su cuello y manos y su cuerpo en ángulo recto, con el culo exponiéndose a los hombres. Cuando estuvo instalada en la incómoda posición se tomó a la 1556 (Claudia) y se le desnudó; también, instintivamente, la 1556 procuró cubrirse las tetas con las manos pero los pechos eran de tales dimensiones que era prácticamente imposible, lo que causó risa en todos los hombres. El gordo se acercó y con una mano agarró una teta y con la otra una gordura de su cintura, apretó fuerte, la 1556 sintió dolor pero aguantó el quejido, el gordo, sin soltar la teta, acarició toda la redondez de su enorme trasero y luego la peluda entrepierna, pasó los dedos por la vagina y tiró fuerte de sus vellos; nuevamente la 1556 ahogo un grito. El gordo, luego de lamer su cara, se dirigió a sus compañeros.
-¡como me gusta esta gorda tetona¡ es una zorra, lo se bien y se hace la valiente, cree ser mejor que las otras perras e incluso les aseguro que las desprecia, pero les apuesto que sus berrinches serán chillones al extremo, sufrirá un ataque de nervios precisamente porque es una zorra, una perra; mírenla.
Al decir eso agarraba brutalmente las enormes tetas de la 1556 y les daba de palmadas para que se balancearan.
-¿lo ven? ¿miran esto? ¿estas ubres?, estos volúmenes, aquí se acumulan los berrinches, acá, aquí están los ataque nerviosos jajajajaja, en estas gorduras, en estas tetas; este animal exuda alaridos agudos, es toda una mujer y gritará, ya lo verán, llorará histéricamente porque eso es, es una mujer, la más mujer que he visto pasar por este penal y por eso se cree lista y tiene esa actitud de reina, es una zorra. AAAAAAH, ¡COMO ME GUSTA¡ ¡COMO ME GUSTAS, GORDA TETONA¡ SERÁS MIA EN ESTE PENAL.
El gordo, hambriento de lujuria, apretaba una y otra vez los senos, los estrujaba, daba palmadas en sus nalgas, la tironeaba del cabello y la cacheteaba en la cara. La 1556 no demostraba emociones y se mantenía, en lo posible, fría, sin temor e indiferente ante la lascivia del gordo. Podía oler la transpiración de ese hombre y sentir repugnancia, pero no estaba intimidada y esperaba resistir así hasta el final. No lo lograrás, gordo asqueroso, pensaba, te ganaré, no me verás llorar porque no tengo miedo y ya estoy muerta. Fue puesta también en el cepo. Cuando les metieron los enormes cilindros metálicos ¡tan helados¡ por el ano, se escucharon los gritos de dolor de las dos, mas sólo los de la 1555 se prolongaron en todo el tratamiento. La 1556 se reprimió y se decía mentalmente que al fin y al cabo no era tan doloroso, aunque si incómodo y desagradable, sólo cerrar los ojos y resistir.Terminado el tratamiento de cilindros, comenzó el corte de cabello y posterior afeitado. La 1555, al ver su pelo en el suelo, lloraba sintiéndose impotente y ultrajada; la 1556 nada decía. El gordo, dando una palmada en el culo de la 1556 dijo.
-me gusta escuchar los quejidos de las mujeres en esta parte del tratamiento, pero la 1556 no nos colabora, se resiste ¡vamos, tetona¡ llora de una vez ¿no ves que eso me excita?, me hará quererte más, no lo entiendes eh.
El gordo pellizcaba el rollizo cuerpo de la 1556, pero nada lograba, algún pequeño grito pero ninguna lágrima.
-¿crees que no te quebrarás eh?, o crees que lo harás si te causo dolor, créeme que lo harás y no necesitaré ponerte la mano encima, gorda tetona; mira como quedas pelada.
Cuando estuvieron completamente afeitadas, ambas sintieron la cabeza muy fresca en ese lugar tan caluroso; lo sintieron más caluroso que nunca y era porque detrás de ellas y sin repararlo hasta el momento, los hombres calentaban los hierros en una fragua. Sin mediar aviso la 1555 recibió su bautizo de fuego en su nalga; su fuerte grito estremeció a la 1556, la que trató de girar su cabeza para mirar el rostro de su compañera sin lograr ver demasiado. Gotas de abundante sudor llenaron la calva y frente de la 1555 y ese mismo número quedó estampado para siempre en su trasero. La 1556 se preparó para recibir el punzante dolor del rojo metal y cerró los ojos apretadamente.
-¡AAAAAAAAAH, AAAAAAAAY¡.
-JAJAJAJAJAJAJAJA ¿duele, tetona?, ¿duele? desde ahora en adelante tu nombre es 1556, pero de cariño siempre te llamaré gorda tetona, aunque si te quedas conmigo demasiado tiempo te aseguro que muy pronto ya no serás gorda, JAJAJAJAJA.
La 1556 sintió que se le mojaba el rostro y la cabeza rapada de transpiración, también le salieron lágrimas pero aún así ella no estaba vencida. Sintió un mareo y la vista se le humedeció. Un grito (de la 1555) la vino a sacar de su momentáneo sopor y de primeras no se explicó la razón de ese alarido hasta que un calor la hizo reaccionar, el hierro candente y rojo se acercaba a su rostro, la iban a marcar en la frente, de ahí en adelante ya no habría esperanza de nada, era mierda ¡oh, no¡ ¡cuanto va a ser el dolor¡.
Gritó la 1556 con todas las fuerzas de su garganta, se le cayeron babas de la boca y parecía sentir que se derretía su cabeza entera, que se quemaría en sus ojos, en su cerebro y hasta en su corazón; luego, todo se oscureció. La frescura la sintió primero en su cabeza y luego en la frente, tomó algo del agua que le daba el gordo, trató de mirarlo levantando las cejas pero al hacerlo, la frente recién marcada le provocó un dolor de mil aguijonazos. El gordo le echó, luego, agua sobre su espalda inclinada y en la quemadura de la nalga. La 1556 sentía todo su cuerpo bañado en sudor y agradeció mentalmente el agua que se le echaba encima; volvió a desmayarse. Ahora el dolor dentro de su boca casi en la garganta, la despertó abruptamente y pudo ver que unas tenazas metálicas atrapaban su lengua desde casi el nacimiento, se la sacaron fuera y una gruesa aguja la traspasó, acto seguido atravesaron un aro por el agujero; el gusto amargo de su propia sangre pudo sentir y estaba concentrada en eso y con los ojos cerrados cuando un fuerte dolor los hizo abrir. Un instrumento de metal había, ahora, agujereado su nariz la que fue atravesada por una enorme argolla que le llegaba hasta el mentón; sintió que esa argolla si que era ridícula en extremo y denigrante, pero de inmediato eliminó ese pensamiento. La sangre caliente descendió hasta su boca y la amargura que percibió su lengua fue mayor. Cuando fue sacada del cepo y le ayudaron a ponerse de pie, vio que la 1555 no dejaba de llorar; lo hacía como una niña pequeña, con hipos y carcajadas de llanto, y muy suave; no había ataque nervioso como la histérica que fue mandada a la cruz, pero lloraba con pasión; la 1556 sintió pena de ella hasta que la otra fijó su mirada en ella y recrudeció su llanto al verse a sí misma a través de la cara de su compañera; rapada, marcada y denigrada con un aro en la nariz; la 1556 se dio cuenta de eso, de la razón del recrudecido llanto y quiso llorar por efecto demostración, pero se reprimió y pensó que sólo le sucedía aquello porque la histeria es contagiosa, mas en realidad no le daban auténticas ganas de lagrimear.
Un custodio tomó por detrás a la 1555, pasándole su brazo por el cuello mientras otro agujereaba las areolas de las tetas; chillidos de la prisionera y ya estuvieron las grandes argollas colgando como adornos desde las abultadas femineidades; dos pequeños hilos de sangre dejaban su rastro hacia el vientre de la mujer dolida. Le tocó el turno a la 1556 y cuando la punta metálica se abrió paso entre la suave piel y carne de sus pechos, ella pensó que, después de todo, el dolor de los hierros candentes hacía que este otro dolor de las argollas no fuera nada en comparación, de modo que la 1555 estaba exagerando al chillar cuando le atravesaban los pechos.
-serás mía, tetona, te ves bonita con tus aros- decía el gordo y le lamía la cara con su lengua viscosa. La tetona 1556, mantenía su vista baja mientras el gordo la babeaba en la cara y cuello, sin moverse en absoluto. Ponte en cuatro patas, 1556- le ordenó y ella lo hizo dispuesta a aguantar los embestidas de todos los custodios que se encontraban presentes, mas el gordo dijo a sus colegas,
-diviértanse con la 1555, que ninguno de sus hoyos quede sin ser bautizado por ustedes; esta tetona es mía así que déjenmela, quiero gozar solo esta carne de mujer antes de que la escuchemos relinchar de desesperación JAJAJAJAJAJA. CONTINUARÁ.
jueves 29 de octubre de 2009
CONDENADA (Parte 7).
- La primera alternativa es: castigarlas a ustedes dos por el berrinche de esta perra ¿cómo ha de ser?, serán colgadas de las tetas y desnudas en la superficie, bajo el sol, deberán pasar tres días así, sin comer ni beber, y antes de eso, se les dará una azotaína. Si aparecen cuervos, no les espantaremos; a los cuervos les encanta el sabor de los ojos humanos, JAJAJAJAJA. Es claro que es probable que mueran antes o, si completan los tres días, mueran luego por los padecimientos o queden con las tetas horribles o hasta sin tetas. Si fallecen, serán cocinadas y servirán como alimento para las demás reclusas, un aporte nutritivo para la débil dieta que llevan acá, seguramente ya habrán oído que ese es el fin de los cuerpos de las que mueren en "Las entrañas".
La otra alternativa contiene dos subalternativas, la primera: arrojaré al abismo ahora mismo a esta egoísta, morirá sin mayor dolor, aunque con un poco de vértigo, JAJAJAJA; la otra alternativa también es de muerte: será clavada en la cruz, en la superficie, quedará al sol, desnuda, quemándose y desangrándose de a poco hasta que muera; creo que a ella le gustará ya que no ha dado muestras de gustarle nuestra casa, parece que la encuentra algo lúgubre y oscura, entonces que se quede tomando el sol JAJAJAJAJAJA.
Los demás custodios también carcajeaban cada vez que el gordo reía y Claudia percibía, por el temblor de manos, el terror que ahora estaba apoderándose de su compañera que tenía al lado; si esta caía en un ataque de histeria, entonces ahora ella debería pagar según las reglas de la cárcel y no habría alternativas ya que entonces sólo sería ella y nada más que ella, pero también pensó que a fuerza de ser un juego de diversión completamente arbitrario y cruel, nada podía preverse tratándose de los custodios, el capricho de ellos era el que mandaba. Si la arrojaban al abismo no sería tan malo, el pozo era profundo y nada podía verse, caería y caería y no vería nada, absolutamente nada por la oscuridad y sería mejor así, el miedo estaría aminorado y al llegar al fondo un impacto daría cuenta de ella y ya no quedaría rastro de una mujer que alguna vez se llamó Claudia; ciertamente eso era mejor a cualquier cosa, ¡que feliz se sintió de pensar así¡ si, ella deseaba ser arrojada a lo insondable, la tierra se la comería.
-vamos, decidan, perras, les estoy dando una oportunidad, decidan o las crucificaré a todas después de torturarlas durante una semana. TÚ (dirigiéndose a la compañera de Claudia), DIME ¿QUÉ DECIDES?.
-arroja al abismo a la egoísta.
-JAJAJAJAJA, NO DEMORASTE DEMASIADO EN DECIDIR JAJAJAJA; dime ¿por qué debería a ella arrojarla al abismo y no a ti? tú también eres una egoísta ya que prefieres la muerte de esta y no ser tú la colgada de tetas, vamos, recuerda que debes fundamentar tu elección, vamos, has de convencerme ¿por qué debo lanzarla al abismo?.
He ahí con el jueguito otra vez, se dijo Claudia; ella ya había decidido y su fundamento lo consideró irrebatible, de eso estaba segura, la elección de ella sería la que el gordo adoptaría; ya se cómo funciona este lugar, pensó. La otra mujer, después de dar su respuesta, no sabía cómo debía fundamentarla, no encontraba el argumento preciso y que dejara satisfecho al gordo, ¡que juego más cruel¡ se sentía perdida ya que, pensó, cualquier cosa que dijera podría volverse en su contra ¿cómo dejar contento a ese gordo horrible? Mientras, la histérica se había recuperado en algo y había oído lo que hablaba el gordo sobre su nefasto futuro que habrían de decidir sus compañeras por lo que sus gimoteos y llantos se reanudaron con más fuerza; la interrupción que significaba el nuevo escándalo dio tiempo a la mujer para pensar en lo que diría al gordo, mientras este daba de latigazos a la llorona. Una patada en el vientre volvió a callarla y el gordo dijo:
-DAME TU RESPUESTA AHORA.
-debes arrojar al abismo a esa gritona, nos perjudica, es egoísta y altera el equilibrio de este penal, será mejor para todos, además es justo, ella fue la que cometió la infracción.
-no eres muy solidaria, ni compasiva ¿no piensas en su dolor y angustia? eres también cruel y más egoísta que ella.
-sólo soy justa.
-y cruel como bandida que eres, por eso estás condenada a este presidio.
-no soy cruel, señor, sólo pido un castigo para quien lo merece y pido que sea arrojada al abismo y no crucificada, ya que la cruz prolongaría su dolor y eso si es cruel, en cambio cuando la lances al vacío todo terminará para ella en forma rápida, es un castigo compasivo.
Ante aquellos argumentos el gordo quedó estupefacto sin saber qué decir, era muy razonable la fundamentación. Claudia también pensó lo mismo y ya no estuvo tan segura, como antes, de la solidez de los fundamentos que pensaba argüir.
-has razonado en forma brillante, reclusa, debo reconocerlo ¡uf¡ hasta me gustaste, me gustan las perras inteligentes como tú, ¿o debo decir zorras? JAJAJAJA, sólo una zorra astuta podía contestar así; cuando ya estés oficialmente declarada reclusa, con la marca infame y los aros, te sodomizaré, sentirás la fuerza de mi sexo en tus entrañas, esa será tu recompensa y bienvenida JAJAJAJA ¿qué opinas?.
La mujer se quedó callada; el gordo la abofeteó fuerte y dijo,
-CONTESTA CUANDO SE TE DIRIJA LA PALABRA, ESA ES UNA NORMA AQUÍ QUE DEBES APRENDER.
-SI, si, si, señor, opino que está bien, gracias por tu regalo.
-JAJAJAJA, así está mejor ¿ves que es fácil la vida en "las entrañas" si se tiene paciencia y se respetan las reglas? JAJAJAJAJAJAJAJA.
Al reír el gordo movía involuntariamente la barriga, Claudia se imaginó desde ya a esa barriga encima del cuerpo de su compañera cuando la estuviera sodomizando; todos los custodios que había visto hasta el momento le parecieron hombres feos o en estado lamentable por lo viejos o gordos o demasiado escuálidos de carnes; todos tenían una expresión triste en los ojos cuando no era siniestra como la del gordo, sudaban hediondo y sus pieles lucían pálidas o en extremo bronceadas, ninguno vio que le mereciera al menos una admiración a primera vista. De improviso el gordo se volvió hacia ella diciéndole,
-ahora tú, gorda tetona, dime tú ¿qué has decidido?, ¿has decidido algo para la egoísta?
-si, señor, he decidido que debería ser crucificada bajo el sol.
-¿QUÉEE? ¿en verdad, hablas en serio?
- muy seriamente, señor.
-eso si que es cruel, no tienes nada de compasión.
-puede ser, mas es lo que se merece.
-y tú ¿qué te mereces? eres egoísta también, más bien cruel.
-no se lo que soy exactamente, pero como has dicho, soy como todas aquí una condenada y una cosa, no tengo derechos, no pretendo ser otra cosa, mi vida ya acabó y no tengo miedo de decir que prefiero ver a esta chillona colgada de la cruz.
-nada de solidaridad tienes en tu corazón.
-ella tampoco la tuvo.
-AAAAH , ¿ERES RENCOROSA?.
-sólo elijo de entre las alternativas que tú me diste.
-y ¿qué te parece si decido colgarte de tetas allá arriba? tus tetas son grandes, eres especial para eso, además tu corazón duro se lo merecería.
-si me cuelgas sólo me queda aceptar con humildad y resignación.
-¿eso es humildad o un desafío de orgullo?.
-sólo la verdad, no hay más reglas que el capricho de los custodios y el sufrimiento de nosotras las reclusas de "las entrañas del dolor".
-eso es cierto, hablas con verdad, pero no me has dicho por qué debo crucificar a esta y no arrojarla al abismo o colgarte a ti de las tetas; quiero que fundamentes tu elección, porque así como vas creo que terminaré colgándote de las ubres por falta de solidaridad y egoísmo.
-cuélgame si es eso lo que deseas, mas te digo que esta se merece la cruz porque es egoísta; llevó al castigo a su compañera allá arriba hace un rato pensando que su vida, que su miedo, eran más importantes que la vida o el temor de nosotras, a pesar de tu advertencia y de la lección contundente que le diste, y yo diría, generosa lección; no escarmentó y volvió a fastidiar en este lugar cuando ni siquiera es oficialmente una reclusa marcada y cuando su condena no pasa de un año de prisión, estimulando con sus berrinches aterrorizados el miedo de nosotras y no importándole.
-es verdad todo lo que dices, pero debo decir que es un castigo cruel el que eliges para ella, hay rencor en ti e ira, creo que te colgaré de las tetas, los rencorosos lo son debido principalmente a su egoísmo, eres egoísta, al fin y al cabo no dejas de ser una delincuente que sólo piensa en sí misma.
-en realidad, si pensara en mí misma elegiría el abismo para ella, así se acabarían sus molestos gemidos de una vez y para siempre, pero elijo la cruz ya que si la lanzas al abismo su carne se perderá, en cambio si muere arriba, colgada de los clavos, al morir se aprovechará su cuerpo y mis compañeras reclusas se verán beneficiadas con algo más de nutrición a sus escuálidas dietas de tal modo el sufrimiento de ella no sería en vano y en algo aliviaría el dolor de la demás.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, en verdad me sorprendes, tetona; si tu compañera es una zorra, tú eres una serpiente de la cual se debe uno cuidar, tu inteligencia es proverbial JAJAJAJAJA. Creo que has comprendido más que tu compañera el espíritu que gobierna "las entrañas". Custodios, desnuden a la gritona y que vuelva a la superficie y sea clavada en el acto a la cruz.
CONTINUARÁ.
miércoles 21 de octubre de 2009
CONDENADA (Parte 6).
Emprendieron marcha las tres mujeres por el laberinto de la galería; atrás quedaron las otras esperando el ascensor con sus cestos de mierda, el gordo iba delante y dos custodios atrás de ellas. Cada dos pasos dos argollas sobresalían de las paredes y cada cinco se veía una celda, todas estaban vacías y con sus rejas de metal abiertas. Las reclusas se encontraban en la superficie trabajando en el campo; cada tanto además, un pequeño foso (en el suelo) les obstaculizaba el paso, por lo que debían bordearlo; esos fosos eran también celdas; hay que decir que no había patrón común en diseño y tamaño, las había muy amplias, otras de techo curvado, unas estrechísimas como una tumba en donde una sola persona habría cabido con esfuerzo y apretujada, aquellas en donde se percibía claramente que a gatas se entraba o en donde sólo era posible permanecer con la espalda curvada y las piernas encogidas. Las celdas estaban esculpidas en la roca y mal olían.
Los sollozos de la mujer histérica causaban una sonrisa en los custodios, aunque no parecían tener ánimo de castigarla. Caminaban y caminaban y no encontraban más que penumbra y un calor que, si bien era similar al del desierto que estaba en la superficie, se sentía más sofocante debido al enrarecimiento del aire. Claudia vio que las ropas de sus compañeras y de los custodios estaban mojadas, se miró las suyas y comprobó que también lo estaban, se tocó entonces la frente y se dio cuenta que empapaba en sudor. Los sollozos histéricos se detuvieron de improviso y Claudia, que venía con la vista pegada al suelo, levantó la cabeza y se tropezó con la visión de una prisionera que se encontraba parada en un costado del camino; les daba la espalda, la que estaba cruzada por marcas frescas y rojizas de latigazos en nalgas y piernas, su nuca echada hacia atrás permitía apreciar plenamente su cabeza rapada brillante de transpiración; unos grilletes en los tobillos le mantenían las piernas juntas y otros en sus muñecas con los brazos cruzados por detrás. Se quejaba y parecía respirar con dificultad, lo que era efecto de tener su lengua atravesada por un fino anzuelo metálico unido a una de las argollas que pendían de la pared por sobre su cabeza; su lengua fuera de la boca se mantenía estirada al máximo y la chica debía hacer un esfuerzo continuo por permanecer en puntas de pies si no quería desgarrarse la lengua; las lágrimas le corrían por las mejillas y una abundante baba le chorreaba de su boca sin poder evitarlo. El gordo, volteándose hacia sus conducidas, dijo:
-Colgada de la lengua por hablar demasiado, JAJAJAJAJAJAJA ¿qué les parece, recién llegadas? un tratamiento que no falla; hace una hora dejamos aquí a la reclusa 1009 y ya no da más, estará tres días allí, sin comer ni beber, no dormirá demasiado cómoda, JAJAJAJAJA, pero no debe reclamarnos ya que quedará exenta de trabajar en las extenuantes jornadas del campo, YA VEN, NO SOMOS TAN DESCONSIDERADOS, JAJAJAJAJAJA.
La risa del gordo fue coreada por los otros custodios y ya la histérica estalló en un berrinche; se comenzó a dar golpes ella misma en la cabeza y a rasgar sus vestiduras. El gordo la miró serio y la que acompañaba a la gritona padeció terror al recordar que un error de una reclusa era pagado por la compañera de al lado. A Claudia nada le pasó y no sintió miedo. El gordo tomó a la histérica por el cabello y principió una lluvia de cachetadas en la cara las que no eran suficientes para acallarla, por lo que un fuerte puñetazo en el abdomen dio cuenta de su algarabía; cayó al suelo aturdida y sin aire en los pulmones, abriendo al extremo sus ojos y boca tratando de recuperar el aliento. Mientras la histérica aún boqueaba en el suelo, el gordo hizo ademán de dirigirse a las demás; Claudia se dijo, este es el final, anunciará mi fin o el fin de nosotras dos, y todo por culpa de esa, pero mejor así, no temo.
-amigas mías, ustedes han sido testigos de que he explicado a su compañera la regla según la cual el error de una es pagado por las demás o por la que está al lado, ello para estimular la solidaridad y buenos sentimientos generosos en las delincuentes cuyo defecto radica precisamente en su egoísmo malsano; pero veo que esta prisionera no tiene remedio alguno, es muy egoísta y no le merece importancia la vida de su prójimo, el comportamiento que ella acaba de tener debería ser pagado por ustedes dos pero, por otro lado, soy un hombre justo y no puedo amparar una iniquidad como esa, menos viniendo de una mujer egoísta a la cual ya antes se le había explicado el sistema de sanciones y que ya había enviado al castigo a una compañera. Recuerden que le di una oportunidad de arrepentirse y cambiar de lugar con la que quedó colgada de tetas allá arriba, ustedes son testigos, nada invento, no pueden reprocharme; pero debo observar reglas a cabalidad y una infracción ha de ser pagada siempre, es menester que así sea para mantener los equilibrios de "Las entrañas del dolor" por lo que les daré a elegir a ustedes entre tres alternativas, lo que ustedes elijan eso cumpliré, lo prometo y sólo de ustedes dependerá lo que ha de suceder, mas cuando elijan una alternativa han de darme un buen fundamento, debe ser convincente y de acuerdo al espíritu de lo que se pretende inculcar en este recinto de dolor y castigo; recuerden, deben convencerme y yo ejecutaré lo que decidan, JAJAJAJAJAJA, NO pueden decir que en este lugar no hay diversión, JAJAJAJAJAJA.
CONTINUARÁ.
miércoles 14 de octubre de 2009
CONDENADA ( Parte 5).
-Bienvenidas a "Las entrañas del dolor". Han sido condenadas a este lugar para que sufran, sólo eso deben saber. Se llama "entrañas" porque es ahí donde estamos, en las entrañas de la tierra y porque experimentarán lo más profundo que puedan conocer en cuanto a sufrimiento. Ustedes sólo son "cosas", ya no tienen nombres, nuestro capricho las gobierna y tenemos licencia para todo, menos para que disfruten. Las reglas se les irán enseñando a medida que pasen los días aunque, ya saben, no hay más reglas que nuestro arbitrio. Cuando necesitemos que aprendan algo se lo haremos saber y seguramente recibirán algún castigo para que de inmediato se les quede grabado a fuego en sus cabezas.
Casi no había terminado de decir lo anterior cuando, de pronto, aparecieron fantasmalmente tres prisioneras venidas desde el interior de la galería, cada una con un cesto sobre la cabeza y las manos manchadas con algo oscuro. Al acercarse las mujeres percibieron que olían a mierda; llevaban en los cestos mojones de excremento y las manchas de sus manos ciertamente correspondían a eso.
Se detuvieron cabizbajas al borde del abismo y esperaron el ascensor.
-Miren, recién llegadas, estas perras que nos salen a recibir y que pronto serán sus compañeras, llevan su propia mierda hasta la superficie, la que servirá para abono de nuestros campos. Esta es una de las labores diarias que deberán realizar, es decir, limpiar sus propias celdas de sus mismas heces, lo deben hacer con sus manos; demás está decir que no hay retretes en las celdas. Esta labor es fundamental y si no la hacen serán duramente castigadas. A estas que ven aquí se les juntó mierda ya que debieron estar encerradas por una semana; una de ellas fue la que motivó esa sanción ya que vomitó encima de uno de los custodios, por eso se les castigó a todas, las tres debieron estar encerradas sin ver la luz del sol.
El gordo se acercó a una de las chicas y la tomó del brazo con fuerza lo que hizo que la cesta de mierda se cayera.
-Esta es la perra regurgitadora de la que les hablo. Ya les dije que nuestro capricho es el que gobierna la prisión y que no deben esperar nada; serán testigos de nuestra arbitrariedad para que no lo olviden jamás.
En el acto la chica fue levantada con toda facilidad por el gordo, la tomó en sus brazos, ella no decía nada ni tampoco protestaba; se acercó al borde del pozo y la arrojó al abismo oscuro sin más. La joven lanzó un grito espantoso y no dejó de hacerlo mientras caía. En vano, Claudia esperó escuchar el golpe de su llegada al fondo, mas no se oyó nada y su grito simplemente fue alejándose paulatinamente hasta desaparecer. Las otras chicas con sus cestos sobre la cabeza, se quedaron estáticas, sin chistar y esperando su ascensor como si nada hubiera pasado. Las compañeras de Claudia abrieron los ojos muy grandes y horrorizados y la histérica de antes comenzó nuevamente sus chillidos y temblores; lanzaba hipos y su respiración parecía irse a ratos.
CONTINUARÁ.
miércoles 7 de octubre de 2009
CONDENADA (Parte 4).
Llegaron finalmente a la entrada de "Las entrañas del dolor"; una torre de vigilancia plantada al lado de la entrada, la custodiaba. En realidad no había puertas, la entrada era un hoyo en el suelo, un pozo profundo y de gran diámetro a través del cual se bajaba por un ascensor accionado por un sistema de poleas y controlado por un custodio. Una gran rueda de madera, algo así como un cilindro gigante, se movía permanentemente por el continuo caminar de una condenada similar a como lo hace un ratón en una jaula; una cadena partía de su cuello y su cuerpo, desnudo y quemado por el sol, brillaba de sudor; su rostro revelaba un profundo cansancio y cuando disminuía la velocidad era estimulada por el azote de un custodio. A pesar de que las mujeres ya habían visto a las crucificadas absolutamente desnudas, se impresionaron al ver a esta prisionera, anuncio de la vida que les esperaba de ahora en adelante. La espalda de la mujer estaba atravesada por las marcas de los latigazos y se veían numerosas cicatrices en todo el cuerpo; su frente marcada como ganado lo mismo una nalga; sus pezones atravesados por aros al igual que su nariz. Jamás se borrará la marca de su frente y lo mismo me harán a mí, pensó Claudia, eso era definitivo, aunque lograra salir de ese lugar con vida, esa marca la delataría como una ex-reclusa de "Las entrañas del dolor" y el desprecio siempre la perseguiría por siempre, pero claro estaba que no saldría jamás de allí.
La chica de la rueda se veía muy enjuta y magra, de contextura fina, pero sus piernas eran notoriamente musculosas y gruesas, ello advirtió a Claudia que el caminar en la rueda era su trabajo de todos los días. La rueda era el mecanismo que accionaba la ventilación del penal; había otras más en cada una de las galerías que se repetían conforme se bajaba y siempre una condenada era la encargada de mantenerlas funcionando, día y noche, sin parar, en dos turnos de 12 horas; era uno de los trabajos más duros ya que no tenía descansos intermedios como en el campo.
La mujer de la rueda provocó una suerte de vergüenza ajena en el grupo y horror de saber que ellas también serían rapadas de cabeza, marcadas y atravesadas con aros como si fueran reses. Se detuvieron a esperar el ascensor mientras miraban a la caminante.
Claudia vio que el pozo era oscuro; ese sería su hogar de ahora en adelante, nunca más la comodidad, nunca más la higiene ni la tranquilidad; sólo la oscuridad y la nada, sólo el dolor. Detectó en sí misma una ansiedad por comenzar ya, de una vez, su nueva vida de condenada, lo deseaba, lo estaba asumiendo.
Apenas el ascensor comenzó su descenso, el aire se enrareció al instante y un olor fuerte y desagradable se hizo sentir; todas las mujeres arrugaron sus narices, salvo Claudia que ya se esperaba algo así. Bajaban y bajaban y la luz se iba quedando atrás en un círculo que se veía cada vez más pequeño arriba de sus cabezas. Abajo, un pálido resplandor de antorchas anunciaba las galerías. Pasaron el primer piso de la primera galería, pero no se detuvieron y siguieron bajando, llegaron al segundo y continuaron, así pasaron 8 de ellas y cada vez el aire era más escaso y maloliente, en una mezcla de mierda, sudor, humedad, pudrición y minerales. Las llevaban al último piso, el más profundo y oscuro. Algunos alaridos y quejas seguidos de las voces masculinas de los custodios se escuchaban al pasar por la entrada de las galerías. La mujer que antes se había comportado histéricamente ahora venía aumentando su llanto otra vez, pero hacía esfuerzos ingentes por contenerlos o ahogarlos. CONTINUARÁ.
jueves 1 de octubre de 2009
CONDENADA (Parte 3 ).
-prisioneras, esto será lo que les sucederá si no son obedientes, JAJAJAJAJAJA.
Los otros custodios siguieron riendo maliciosamente y entonces la mujer que había empezado a llorar se echó a correr en dirección al desierto arrastrando consigo a sus compañeras que estaban unidas a ella a través de la cadena en la argolla del cuello. Debido al tirón que frenó su carrera, cayó de espaldas e hizo caer a todas las demás. Los custodios carcajearon de buena gana y recogieron a la histérica; el gordo la tomó fuertemente del brazo y le dijo,
-con el ejemplo aprenderás y te aseguro que serás una reclusa modelo ya que te daré una lección que no olvidarás. La lección está dada por el ejemplo ¿me entiendes? el ejemplo.
-PIEDAD, SEÑOR, PIEDAD, ENTIENDO, ENTIENDO, SE LO QUE QUIERES HACERME, PERO TE PIDO PIEDAD, NO LO VOLVERÉ A HACER, NO ME CRUCIFIQUES, POR FAVOR NO QUIERO MORIR ASÍ, TAN SÓLO HE SIDO CONDENADA A UN AÑO, POR FAVOR.
-JAJAJAJAJA, veo que comprendes rápido las cosas, mejor así, ya que esta lección jamás se te borrará.
-NOOOO, NO, NO QUIERO SER CRUCIFICADA.
La mujer chillaba desesperada pero no podía moverse un ápice, el gordo era un hombre muy fuerte.
-calma, mujer, te dije que es sólo una lección para que veas como funcionan las cosas en "las entrañas". Si una perra se equivoca se le alecciona y se le da un ejemplo que es un castigo físico a la compañera que tiene a su lado.
La histérica calló de pronto y todos miraron a la condenada que estaba a su lado; era una mujer de busto prominente. Rápidamente, los otros dos custodios desengrillaron a esta y le quitaron la argolla del cuello, la desnudaron completamente y ya la gritona fue esta otra mujer que trató en vano de protestar y zafarse de lo que se le venía.
-NOO, LA CRUZ NOOOOO, ES INJUSTO, NO PUEDEN HACERME ESTO, YO NO HE HECHO NADA.
-JAJAJAJAJAJAJA. No, perra, no tendrás cruz, aprovecharemos esas ubres que tienes; son demasiado “pequeñas” para nuestro gusto y te haremos un tratamiento para agrandártelas todavía más, JAJAJAJA.
La anterior histérica se quedó mirando callada y estupefacta la escena, mientras le corrían gruesas lágrimas a través de las mejillas. Claudia se preguntó qué le iban a hacer, ya que la cruz no era lo anunciado; esta mujer también poseía grandes tetas y nuevamente Claudia se sintió identificada y proyectada; perfectamente podría haber sido ella si hubiera estado encadenada al lado de la gritona histérica, mas tuvo suerte ¿suerte? que rara sonaba esa palabra en el infierno, casi divertida. Quiso reír pero se contuvo, pensó en que era cruel al querer reírse, pero ella no se mofaba de ninguna de las dos mujeres, más bien le provocaba hilaridad la situación, su propia situación de estar pensando como si viviera una vida normal y de ciudadana decente, ella ya no podía pensar como una ciudadana libre, era una condenada, es decir una cosa sin vida, tan sólo un objeto animado.
La mujer fue atada de manos por detrás de la espalda y luego de pies, a la altura de los tobillos; el gordo y los otros le sobajeaban los voluminosos pechos de manera grosera y desvergonzada; ella se retorcía con frenesí y lloraba con profusión.
-AAAAH, PERRA, ERES UNA PERRA, YA VERÁS, QUEDARÁS BONITA Y TETONA, JAJAJAJAJA. Espero que resistas.
La mano del gordo agarró brutal la punta de un pecho y lo estiró mientras otro le comenzó a poner alrededor de él una cuerda, luego estrangularon salvajemente; la teta quedó convertida en una especie de globo a punto de estallar; acto seguido hicieron lo mismo con el otro pecho; así, con las tetas atadas, la comenzaron a suspender en el aire paulatinamente desde una de las vigas; sus pies atados se fueron despegando del suelo y ella gritó esta vez con verdadera convicción. El látigo del gordo comenzó a caer sobre el cuerpo colgado haciendo que este se balanceara provocando aún más dolor y desesperación en la pobre mujer. Los golpes llegaban a cada rincón y dejaban una marca rojiza de la que manaba, de a poco, gotitas de sangre. El dolor de los golpes hacía que la mujer se retorciera tratando de escapar de él, mas al retorcerse se provocaba más dolor aún por estar colgada y soportando sus nobles pechos todo el peso de su cuerpo. Ante tanta crueldad, la anterior condenada se arrojó a los pies del gordo y le imploró piedad para su compañera.
-SEÑOR, PIEDAD PARA ELLA, HA SIDO MI CULPA, YA APRENDÍ LA LECCIÓN, ME CONTROLARÉ EN LO SUCESIVO, POR FAVOR TE PIDO QUE TE DETENGAS, NUNCA MÁS VOLVERÉ A COMPORTARME ASÍ.
El gordo se detuvo en la azotaína y le contestó,
-de modo que reconoces la culpa.
-así es, señor.
-veo , y veo también que te nacen sentimientos generosos; al parecer la cárcel ya ha suscitado en tí un efecto benéfico, las delincuentes también pueden tener nobles sentimientos ¿me equivoco?.
- no, señor.
- te reconoces culpable y generosa a la vez ¿es eso lo que pretendes decirme.
-si, señor, es eso.
- si es así, entonces deberás sufrir este castigo también ya que eres culpable y generosa. Te cambiaremos por ella ¿qué te parece?.
La mujer miró pálida al gordo y nada dijo.
- si así lo deseas bajaremos a esta y entonces tú deberás ocupar su lugar y quedarás tres días colgada sin comer ni beber, al cabo de los cuales te bajaremos; con suerte vivirás y te quedarán unas largas tetas o tal vez no te quede ninguna, jajajajaja, aunque te anuncio que debido a tu poco busto no eres para esto, las tetonas resisten mucho más, te lo digo yo que me lo paso colgando perras tetonas, jajajajajajaja.
Al decir aquello, el gordo, miró involuntariamente el busto de Claudia.
-¿qué me dices? tú eliges, tú o ella, vamos, dime ahora o sino las cuelgo a todas.
Mejor así, se acaba esto de una vez, se dijo mentalmente Claudia que ya se imaginó colgando bajo el sol.
La mujer seguía callada ante lo cual el gordo la agarró del cabello y le volvió a repetir la pregunta.
-¿TÚ O ELLA? .
-no quiero ser colgada, señor.
-JAJAJAJA, ESTA BIEN, de modo que eliges que tu amiga se quede colgada. Te reconoces culpable, mas no generosa, eres una egoísta como todas las delincuentes; vamos, dilo, di que eres egoísta, di o te cuelgo a ti también.
-soy culpable y egoísta, señor.
-JAJAJAJAJA, LO SABÍA. Como te dije antes, esta será una lección que no olvidarás en tu vida, lo hago por tu bien y ahora incorpórate a la fila de las perras.
La mujer se levantó cabizbaja y llorosa se puso junto a las otras.El gordo continuó azotando a la colgada por un rato y luego la dejó desmayada bajo el sol. CONTINUARÁ.
miércoles 23 de septiembre de 2009
CONDENADA (Parte 2).
"Las entrañas del dolor" estaba ubicada a las afueras de la ciudad, a media hora de camino debajo del desierto implacable. El penal estaba constituido por una serie de largas galerías subterráneas que se extendían muy profundas en el interior de la tierra, antiguas minas que habían sido adaptadas como prisiones. En la roca viva se habían esculpido minúsculas celdas en donde eran encerradas las prisioneras; poca era la luz que proporcionaban las antorchas y poca también la salubridad, de hecho el subterráneo apestaba a un extraño olor y la ventilación no era de las mejores. Las condenadas no estaban privadas de ver el sol ya que debían ser sacadas a la superficie para trabajar los campos lo que se hacía desde el alba hasta el crepúsculo; el trabajo era duro, pero las reclusas lo preferían a estar encerradas en la pestilencia ya que, aparte de la insalubridad, el interior de la prisión era escenario de aberraciones y crueldades hacia aquellas que se quedaban dentro. No todas eran sacadas a trabajar y dicho favor era objeto de disputas entre las reclusas y diversión para los custodios, estos (que eran hombres) también eran prisioneros de "las entrañas" ya que vivían allí y estaban ligados de por vida a ese lugar y ocupación, era un trabajo considerado miserable y despreciado; en compensación ellos tenían derecho sobre las prisioneras para hacer todo lo que su capricho les dictara sin más límite que el no permitir que se fugaran: podían violar, tomar la mujer que quisieran, golpearlas sin más motivo que su arbitrio, torturarlas e incluso matarlas. Como las mujeres ya no eran ciudadanas sino "cosas" no poseían ningún derecho; parte de esto les fue explicado a las condenadas por uno de los guardias antes de penetrar en el terreno que era considerado el límite de la prisión; a partir de allí serían entregadas a los custodios de "las entrañas". Claudia no temía a estos guardias, sólo hacían su trabajo con bastante indiferencia y se notaba que deseaban entregarlas y largarse a la ciudad. Por un instante pensó que eran muchachos atractivos y con cuerpos bien formados, pero esa luz de vida se apagó de inmediato dejándole un sabor amargo; ella ya no debía pensar en eso, eso quedaba para las mujeres que aún vivían, ella estaba muerta, una muerta caminando. Se sentía triste, pero a pesar de que los horrores anunciados estaban próximos, no había inquietud. Esa tranquilidad se le hacía sospechosa como si alguien la estuviera engañando; se inventó entonces una explicación: ella estaba tranquila porque los muertos están muertos y ya no temen, luego, los muertos son libres, a ella nada le podía afectar.
Debieron esperar bajo el sol a que llegaran los custodios de la prisión para conducirlas al subterráneo. Había tres mujeres más; eran de piel morena casi canela, sólo Claudia tenía la piel blanca; pensó que ellas estarían mejor adaptadas para el trabajo del campo en razón de su color y ella a la vida oscura de abajo. Era la más joven de las cuatro, las otras ya habían pasado de los 30 o eso creía; había una de cuerpo curvilíneo y con senos abultados, casi tan grandes como los de ella; las otras dos eran delgadas y finas al contrario de Claudia más bien rellena y de un prominente busto y trasero. Se avergonzó un poco porque consideró que su vestuario era más elegante que el de las otras y eso le podría jugar en contra; era curioso pensar así ya que en la vida de la ciudad siempre destacaba por su buen vestir y era la envidia de las demás mujeres, el vestuario era algo primordial en la vida social para una mujer de su categoría; ahora el vestuario también parecía tener importancia pero era al revés, ambicionaba verse más raída y sin gracia. Miró alrededor y vio la lejanía del horizonte, toda una planicie amarilla y polvorienta que se prolongaba hasta algún punto que no alcanzaba a visualizar. Ella ya había muerto y había sido enviada al infierno, eso era lo que pasaba, esto no podía compararse con una pesadilla ya que de las pesadillas una se podía escapar despertando, acá no había retorno, por eso estaba muerta, muerta, muerta, muerta, se repetía a si misma.
Un hombre gordo y bronceado llegó acompañado de otros dos. Vestían una tela liviana y llevaban al cinto una espada cada uno, el hombre gordo portaba además un látigo; venían a pie. El guardia a cargo le dijo algo al oído al gordo y le extendió el extremo de la cadena que unía a las prisioneras, acto seguido los guardias se marcharon. Siguieron esperando bajo el sol, hasta que los guardias se perdieron de vista, cuando esto hubo ocurrido el gordo sonrió y emprendieron la marcha. Los custodios que acompañaban al gordo no decían nada y las mujeres los seguían sometidas, resignadas y mudas. A unos cincuenta pasos se veía una especie de promontorio, en la cima del cual un centinela observaba arrobado el horizonte; cuando llegaron cerca de él, Claudia pensó que los custodios no eran tan terribles ya que le pareció que el centinela estaba distraído y su cara hasta aparentaba bondad. Bordearon el promontorio y al completar la vuelta vieron detrás de él algo inesperado.
CONTINUARÁ.
martes 15 de septiembre de 2009
CONDENADA.
Al ser retirada de frente del estrado y recién cuando el guardia le puso los grillos en las muñecas se percató de su situación y de la profunda desgracia en la que había caído. Ya no existía. Una mujer condenada a "Las entrañas del dolor" era borrada de la memoria de todos: amistades, familia, registros, ya nada quedaría de ella y de su paso por la sociedad. Nadie se acordaría y los que si se acordaran simularían no hacerlo ya que era mal visto revivir en la memoria a quien había manchado una parte de su vida y la de los demás.
La argolla en su cuello la sintió pesada en extremo y un sudor helado le recorrió el cuerpo, se puso pálida, la garganta se le secó y se paralizó por completo; sintió que pronto se desmayaría pero al instante recordó que al ser una condenada a prisión no tenía ni siquiera ese derecho; si se hubiera desvanecido, el guardia simplemente la habría arrastrado por el suelo tirando de la cadena ajustada por la argolla a su cuello sin la menor muestra de piedad la que, dicho sea de paso, también era mal vista cuando se trataba de condenadas a "Las entrañas del dolor". Unas diminutas gotas de orina alcanzaron a salir por su uretra, mas logró retener. Detrás de ella volvió a escuchar la voz del juez que terminaba de leer la sentencia de la otra acusada,
-condenada a un año en prisión en "Las entrañas del dolor".
-NOOOOO, NO, NO, POR FAVOR PIEDAD.
El abrupto grito de la otra acusada y su posterior llanto estremeció a todos los presentes a pesar de que esas demostraciones eran habituales ante el estrado. El ataque histérico de la mujer fue rápidamente sofocado con un puntazo que un guardia le dio en el abdomen con su garrote, luego se le colocaron los grillos y se le arrastró por el suelo hacia afuera. Claudia pensó que en justicia ese ataque de histeria le hubiera correspondido a ella ya que su pena era mucho más terrible(diez años de prisión). Las condenas a más de un año de prisión en "Las entrañas del dolor" hacían que a la condenada se le confiscaran los bienes, se le despojara de sus derechos de ciudadanía, transformándose en cosa, se le quitara su nombre, el que sería cambiado por un número y, una vez completado su periodo de reclusión, se le expulsara de la ciudad hacia las soledades del desierto más árido e inhabitable que se conocía, absolutamente desnuda y previo flagelo de cuarenta latigazos; nunca más podría volver desde su exilio el que no era más que un decir ya que si no moría producto de los azotes, terminaría devorada por los animales salvajes o las inclemencias del desierto en menos de una semana, sin hablar de los bandoleros en extremo malvados que merodeaban por el páramo. Si la condena era de menos de un año, al salir de prisión, les era devuelto el nombre y aunque sin derechos, se podía vivir siendo sirvienta o mendigando por las calles de la ciudad.
Claudia hubiera preferido la muerte, de hecho su tristeza fue tan grande que la deseó con todas sus fuerzas. Si tenía suerte, no pasaría de uno o dos años, no por nada la cárcel era llamada "Las entrañas del dolor"; se sometía a las internas a diarias torturas y humillaciones, absolutamente arbitrarias y si la población penal se excedía, simplemente se ejecutaba a las que sobraban, sin consideración alguna. Se sabía que era raro que alguien durara más de tres años en cautiverio."Las entrañas del dolor" se autoabastecía, es decir, las internas debían trabajar para poder comer en unos exiguos campos cultivados que producían algunas raquíticas hortalizas, además de unos cuantos árboles frutales. Cada cierto tiempo la dieta consistía en carne la cual era obtenida de las mismas internas que por una u otra razón morían o eran ejecutadas. Si llegaba a faltar la comida, simplemente las cautivas morían o se les mataba contribuyendo de este modo a la alimentación de sus compañeras. Como la prostitución estaba prohibida en la ciudad y el estado tenía el monopolio de dicha actividad económica, "Las entrañas del dolor" era la que proveía mujeres a este respecto, recibiendo el penal recursos por este concepto. Para los hombres condenados existía "Las entrañas de la pasión", pero este penal no tenía mayores problemas ya que las penas masculinas eran sólo de dos tipos: la ejecución en la cruz inmediatamente después de ser leída la sentencia condenatoria o la prisión por un término de siete días cada uno de los cuales era destinado a torturar salvajemente al condenado de modo que nadie o muy pocos lograban llegar vivos al día siete y si lo hacían quedaban irremediablemente lisiados. Esta diferencia para con los hombres se justificaba en consideración a que los delincuentes masculinos eran de mayor peligrosidad para la ciudad por lo que era más provechoso eliminarlos. De las mujeres, en cambio, podía extraerse algún beneficio. Claudia pensaba en todo esto cuando era tironeada por el guardia ¿cómo soportaría tanto sufrimiento? Iba con la cabeza inclinada, mirando el suelo; la levantó y vio que los transeúntes de la calle no la miraban y hacían como que no reparaban en ella, era lo usual; no lo hacían en consideración a ella para que no se avergonzara sino porque no era bien visto mirar a un condenado y la argolla en su cuello la delataba. La condenada era "cosa" y no merecía una mirada, si alguien lo hubiera hecho se le habría considerado tonto o inmaduro; los niños lo hacían, mas los niños nada temían aún y son por antonomasia seres libres.
Por un momento, Claudia, se dijo que si tenía 27 años (esa era su edad) saldría de "las entrañas " a los 37, pero de inmediato borró ese dejo de esperanza de su mente ya que no hacía bien tener esperanza y por lo demás era totalmente iluso esperar cumplir la totalidad de su condena; no se sabía de nadie que hubiera sobrevivido más de cuatro años. Cuando era pequeña había sido testigo de la liberación de una mujer después de haber estado 5 años en "Las entrañas del dolor", tenía 25 años y se encontraba muy desmejorada; presentaba cicatrices, estaba desdentada, con una delgadez extrema, escaso cabello y con una mirada funesta; a la salida de la ciudad se la había desnudado y azotado públicamente de manera brutal; se había desmayado antes de llegar al latigazo número 30; como no se movía, fue arrastrada por un jinete a caballo hasta unos cien pasos de los límites de la ciudad y dejada allí, bajo el sol, no se movió más y al día siguiente era posible observar a una bandada de buitres dándose un festín con su cadáver. No, ella no resistiría por demasiado tiempo.
CONTINUARÁ.
miércoles 9 de septiembre de 2009
AVERNO.
-"muéveme" un trabajito aquí en la biblioteca o en la bodega, cualquier cosa; puedo limpiar baños, atender gente, ordenar archivos, quitar el polvo.
-Ya, tráeme tu curriculum y referencias de otros trabajos.
-No tengo.
-¿cómo que no tienes? , no puede ser, todo el mundo tiene curriculum y referencias.
-pues, no tengo.
-no puede ser, algo habrás hecho de tu vida ¿qué has hecho?
-a ver, mmmm, a ver; una vez estuve en la universidad y estudié algo allí, hice mi practica pero no me gradué, algunos trabajos esporádicos y en los últimos años me lo he pasado en el infierno.
-¿qué te lo has pasado donde?
-en el infierno.
-¿qué es eso del infierno?
-el lugar donde he estado, es terrible.
-¿si? ¿dónde queda?.
-es aquí mismo y en todo lugar.
-¿cómo? ¿cómo que en todo lugar? ¿acá estamos en el infierno? no entiendo.
-Mmmmmm, si, no me explico bien. Para que se entienda podríamos decir que el infierno es un estado de ánimo, un espacio físico y un espacio temporal.
-y ¿cómo llegaste allí? ¿quien te cagó? ¿alguien te envió ahí?.
-No, nadie me envió: uno solo se mete al infierno casi sin quererlo y después no se puede salir ¿cómo podría definirlo, mm? digamos que es un temor, un temor a perder.
-¿a perder? ¿a perder qué? .
-puede ser cualquier cosa; perder la vida, la dignidad, la libertad, la comida, la riqueza, la pobreza, el placer, el dolor, la seguridad, la incertidumbre, el amor; cualquier cosa, da lo mismo lo que sea, ese temor te hace entrar en el infierno. Lo más curioso es que una vez dentro, terminas por preferir el infierno, pero como nunca deja de ser infierno sufres igual y deseas siempre salir de allí.
-¿Por qué no sales de ese lugar? ¿te vigilan, hay alguien que lo impide?
-Hay guardias, carceleros, pero ellos son fácilmente eludibles. La primera línea es muy sencillo traspasarla, cuando ya lo has hecho, a veces necesitas un puente para cruzar el foso que rodea al infierno o que alguien al otro lado te ayude.
-¿y?
-No hay puente y no he visto a nadie del otro lado, la gente no se acerca a los infiernos, los rehuye; en el averno se está solo.
-aaaah ¿y ahora, estás en el infierno? .
-si, lo estoy, pero quiero salir, por eso vine para acá.
-Okey. Tráeme tu curriculum y consigue referencias, luego hablamos.
-pero no tengo.
-¿cómo que no tienes? algo debes haber hecho ¿qué has hecho? ¿algún estudio?
-recuerdo que alguna vez fui al colegio, a la universidad , tuve unos cuantos trabajos sin importancia y he estado en el averno últimamente.
-Averno ¿qué es eso?.
-Es un lugar lúgubre, un estado de ánimo, la soledad violenta, un poder inmovilizante, es el mundo entero que se te viene encima ......
-ya, ya, ya, está bien, ya me lo dijiste, lo se. “Inventa” un currículo, falsifica referencias y tráelas mañana; veré qué puedo hacer, pero no prometo nada. Me permito darte un consejo: véndate los ojos y tápate los oídos y nunca más se te ocurra quitártelos; es mejor así ......aaah, se me olvidaba, jamás hagas preguntas......se humilde.
viernes 28 de agosto de 2009
REINA Y CONDENADA.
Uno de los verdugos coloca la punta del clavo en el antebrazo, muy cerca de la muñeca, en ese preciso espacio entre los huesos cúbito y radio. El verdugo presiona hacia abajo y la clavija se hunde en la piel de la condenada. Mana algo de sangre y la mujer cierra los ojos y arruga la nariz en señal de dolor, un dolor pequeño y soportable, antesala minúscula de lo que se avecina. Cae el martillo y el clavo atraviesa la carne abriéndose paso hasta alcanzar la madera de debajo del brazo. Cinco serán en total los martillazos necesarios en la operación que realiza el verdugo y, por cada uno de los cinco agudos alaridos correspondientes, la mujer condenada recibe una fuerte bofetada en las mejillas de parte del asistente del verdugo clavador; al parecer le está prohibido gritar y debe ser castigada por eso también. Vuelve a repetirse lo mismo en el otro antebrazo y ya está la condenada con los brazos abiertos y fijos al patíbulo. Los verdugos se ponen de pie y se retiran un paso hacia atrás como para observar con perspectiva cómo va quedando su trabajo. La condenada acostada boca arriba, encima de la cruz, absolutamente desnuda, no para de sollozar.Para la etapa siguiente es llamado un tercer hombre; la mujer es pequeña y delgada, bastante menuda, sin aparente fortaleza física, pero el entramado compacto de los tendones, nervios y huesos metartasianos de los pies ofrecerán su resistencia a la invasión de los clavos y se necesita de más brazos para sujetarla ya que el dolor que experimentará será 20 veces mayor a lo que sufrió cuando fueron clavados sus antebrazos. El pie de uno de los hombres se hunde con brutalidad en el bajo vientre de la condenada a fin de inmovilizar su pelvis mientras otro, utilizando el peso de su propio cuerpo, asegura las piernas a la altura de sus muslos. Una vez los tobillos fuertemente atados, el verdugo clavador no pierde más tiempo y con la mayor fuerza de que es capaz su brazo, deja caer los martillazos. Los primeros dos segundos que siguen a la penetración de los clavos, anuncian unos alaridos agudos y desgarradores, mas enseguida la mujer los ahoga como gritando hacia adentro, como perdiendo la respiración. Los dos hombres que la sujetan se ven en dificultades al principio pero son más fuertes y logran inmovilizar los involuntarios sobresaltos reflejos de ese pequeño cuerpo desnudo y sufriente; como contrapartida a esa represión y escape al dolor, la condenada suda helada y copiosamente, pone blanco los ojos y tiembla como si estuviera aterida. Cuando ya el verdugo principal ha terminado de clavar, los tres hombres miran su obra a medio terminar como apreciándola y para descansar ellos mismos y también dar tregua a la supliciada. Con rostros serios y atentos miran el cuerpo moreno de la mujer que no ha dejado en ningún instante la agitación, ni los estertores desesperados. Su tórax sube y baja convulso y lo mismo su abdomen. Los hombres parecen solemnes ante la visión, se diría hasta respetuosos y nada dicen, mas uno de ellos -el que dio los martillazos- parece sufrir un trance hipnótico; no pestañea y sus sienes comienzan a manar transpiración. Se fascina observando la sudorosa desnudez de la condenada y su atroz sufrimiento; su boca abierta anhelante de aire, la hondonada que se forma en sus axilas abiertas, sus pechos derramados hacia los lados, las costillas marcadas y el vellón negro de su sexo desnudo; sus muslos morenos le parecen insoportablemente bellos y deleitosos. Casi sin percatarse, la mano del hombre perturbado va hacia su propio sexo enhiesto y comienza a refregarlo. Sus compañeros trasladan ahora sus miradas ceñudas hacia él y quedan, por un instante, estupefactos antes de estallar en sonoras carcajadas, pero el masturbador parece no escucharlos ni verlos y no se detiene sino hasta eyacular.
Dos proyectiles de semen, blancos y viscosos, se precipitan encima de la condenada: uno cae sobre su nariz y el otro en el pecho; casi enseguida de este bombardeo, la mujer se mea producto de la fatiga. La visión del charco amarillo que se ha formado en el suelo redobla las risotadas de los otros hombres que se desternillan llevándose las manos a sus vientres. Ella quiere unirse a la fiesta y yo también voy- dice uno y acto seguido, descubriendo su pene, orina encima del rostro de la mujer que crucificarán.
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¡RINGGGGGGG¡, suena el despertador, son las 7 AM. La mujer despierta abruptamente, su mano izquierda está metida en su entrepierna y la derecha soba sus abultados pechos. Se sorprende al ver su camisón de dormir abierto. Al principio no entiende y la cabeza se le confunde por unos instantes. Soñaba y era tan real la imagen de pesadilla. Se da cuenta que su sexo está húmedo. Se sienta en la cama y se lleva los dedos embadurnados de sus jugos a su nariz; ahí está el olor a almizcle, a concha excitada, a zorra diría su hermano. Lo que más la impresiona, hasta casi avergonzarla, es descubrir que se ha estado masturbando mientras dormía; si, se ha calentado con ese sueño cruel y macabro. No puede ser, dice en voz alta y se cierra el camisón guardando otra vez su pesado busto. Había algo extraordinario en esa pesadilla -bueno, no podemos llamarla pesadilla considerando la excitación- lo extraordinario, aparte de la calentura, fue que ella observaba la escena de la mujer siendo clavada, como una espectadora, era una voyeur mirando desde afuera sin participar y sin embargo ella sabía que la condenada era ella misma y eso era precisamente la causa de su excitación. Había sido condenada a la crucifixión en ese sueño y eso ¿le gustaba?, pero no era ella y se recordaba claramente como espectadora. Nunca estuvo acostada de espaldas encima de la cruz cuando los clavos atravesaban la carne y los huesos, pero era ella y lo sabía bien. Ella era una mujer de piel blanca, rellenita, de busto y trasero grande, de curvas, sus tetas estaban coronadas con una gran areola, su entrepierna la llevaba afeitada, su cabello era liso y castaño y sus ojos hacían juego con él. No se parecía en nada a la crucificada; esta era de piel morena, delgada, parecía ser de menor estatura, sus ojos eran negros lo mismo su cabello azabache el cual era ondulado y muy largo, y el sexo estaba oscurecido por un matorral de vellos muy espeso y negro. Ella había estado presente como testigo en la crucifixión, pero sabía que de algún modo era "su propia crucifixión"; sintió un escalofrío al pensar esto y al mismo tiempo le cosquilleó el bajo vientre. Había sido como estar desdoblada observando su propia muerte. Tal vez sea un recuerdo de mis vidas pasadas, pensó, pero seguía intrigándole las sensaciones placenteras que le había provocado el sueño. Tengo una sensualidad-dad-dad; tengo una voluptuosidad-dad-dad masoquista, decía, remarcando con los labios y la lengua, la sílaba "dad"; sin darse cuenta sus dedos se habían posado otra vez encima del clítoris.
Se levantó, se desnudó y se metió bajo la ducha. No pudo evitarlo(no quiso evitarlo) y otra vez evocó el sueño de la condenada retorciendo su cuerpo ante los martillazos y el semen y la orina de esos bestiales hombres cayéndole encima.
-Yo soy esa, soy esa, soy la clavada, la humillada, la ultrajada y comenzó a restregarse el clítoris con furia como si fuera una posesa, mientras el agua tibia le corría por su cuerpo y abría su boca imaginando que el agua que tragaba era la orina y el moco blanco de esos sucios y brutales bárbaros. Al correrse gritó de placer al punto de derramar lágrimas, luego continuó bajo la lluvia unos minutos, sin moverse, sentada ya en el suelo. Mientras se maquillaba ante el espejo se lamentó de que la campana del reloj la sacara de su sueño sin dejarla terminar de presenciar la escena; había faltado la segunda etapa, el izamiento de la cruz con la condenada colgando de ella. Cuando ya estuvo lista salió rauda de su departamento rumbo al trabajo.
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¡Cuanto sufrimiento, cuanto dolor¡ en esto pensaba la condenada cuando habían terminado de clavarle en sus antebrazos. Sus brazos abiertos habían quedado fijos al patíbulo de madera. Era aterrorizante para ella pensar que aquello había sido sólo el inicio y lo más suave ante lo que se anunciaba. A continuación atravesarían sus delicados tobillos y romperían sus huesos -hasta ahora sólo habían taladrado su carne- Seguramente se cagaría de dolor como se sabía que pasaba con la mayoría de las crucificadas y todos verían cómo su mierda maloliente brotaría de sus entrañas y su desnudez y su humillación ¡que horrible¡ y no tenía sentido solicitar piedad, tan sólo le quedaba gritar y gritaría, y gritaría y lloraría más aún.
Cuando sus pies fueron claveteados, un sudor helado nacido de sus últimas vértebras subió por su espina hasta la cabeza, llegó a su frente y de allí se derramó por todo el cuerpo. Se supo untada de transpiración y no pudo lanzar el alarido que tenía atrapado en su garganta. Sentía que perdía el aliento. Se desesperó. En vano esperó el desmayo que no llegó y quedó en ese estado de suspensión donde todo el universo fue dolor y ella su juguete pequeño y sin importancia. En un momento abrió los ojos y vio que sus tres verdugos estaban observándola con seriedad; quería decirles algo pero no sabía qué, tal vez un ruego de piedad o puede que un insulto impotente. Tanto fue su padecimiento que pensó que lo que siguiera ya no le importaría así fuera más dolor y degradación y precisamente comenzó a percibir que sus esfínteres se soltarían de un momento a otro, cuando unas gotitas tibias que cayeron en su nariz y pecho ocuparon su atención. Le costó comprender que se trataba de la simiente blanca de uno de sus verdugos; vio, entremedio de su desfallecimiento, cómo los otros dos se burlaban, pero a ella ya no le importó toda esa crueldad; casi no se dio cuenta de que se había orinado, pero si volvió a reaccionar y a mortificarse cuando el chorro amarillo del meado del otro verdugo le salpicó en el rostro, entonces fue como si los dolores se reanimaran. Ella ahí, sufriendo y ellos riéndose a carcajadas ¡cómo podía ser¡ ¿por qué eran tan crueles? ¿por qué la vida era tan horriblemente injusta y tirana? mas otra vez volvió el sudor helado y entonces las voces de los hombres se alejaron como si de pronto se fueran ellos a kilómetros de distancia de ese lugar, luego, todo se oscureció.
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Se vio en un lugar extraño y totalmente desconocido, parecía ser una casa y se le ocurrió que ricamente amueblada aunque no sabía si ese juicio era exacto. Ante ella se encontraba una mujer en sus aposentos; de alguna manera supo que aquella mujer no la podía ver ni oír. Era una señora hermosa o a ella le parecía hermosa. Estaba semidesnuda con una túnica transparente pero tenía sus pechos descubiertos, estos eran muy grandes como los de una madre lechera y se le ocurrió que aquella señora debía de tener muchos críos; parecía bien alimentada y sana, su piel era muy blanca y tersa y su cabello lacio y sedoso. Vio que tenía la mirada puesta en el infinito y ¡OH¡ se estaba manoseando sus verguenzas y sus pechos; practicaba indecencias, tal vez fuera una mala mujer, pero después reflexionó, se dio cuenta que la señora se encontraba sola, es más, vivía sola en esa casa y algo le dijo que no tenía marido, tal vez fuera viuda ya que a juzgar por la edad que aparentaba no podía ser una doncella, luego pensó que la indecente era ella al espiar la intimidad de otra mujer. A pesar de la extraña situación sintió simpatía por esa mujer de abultados pechos, pero no sabía por qué.
La mujer extraña se levantó y caminó hacia otra habitación(ella la siguió), esta era un lugar muy limpio y parecía hecho de mármol. Esta mujer debía de ser una reina considerando los lujos entre los cuales vivía. Vio que se desnudaba y se introducía en una fuente de la que emanaban tibias aguas claras. Comenzó a bañarse. Su sexo estaba completamente depilado y lo mismo sus sobacos. Si, ella era una reina. Mientras le caía el agua sobre la cabeza, la mujer volvió a procurarse deleite haciendo indecencias, al parecer era una reina muy ardiente ya que cayó en un éxtasis que la hizo bufar y gemir como lo hacen los animales, luego se untó el cuerpo con espuma y volvió a quitársela con el agua que emanaba de la pared de al lado de la fuente. Salió de la fuente y se secó la piel con una manta de vivos colores para luego untarse el cuerpo con esencias muy olorosas y agradables. Se pintó los ojos y los labios como lo hacen las mujeres de mala vida - y también las reinas- y se vistió con extraños ropajes y se calzó con unas sandalias duras y estrechas; tomó un morral como de pellejo elaborado (muy lindo) y caminó hasta el portal; iba a salir de su palacio; ella la seguiría para saber donde iría, mas todo se oscureció.
Abrió los ojos y seguía acostada boca arriba sobre la cruz. Los verdugos se disponían ahora a izarla. Ella sabía que al quedar suspendida de los clavos sus dolores se multiplicarían en veinte veces a lo que ya había vivido, y no obstante tardaría muchas horas en morir, todos la verían en su suplicio humillante, pero ahora tenía un consuelo y acaso una esperanza. Cuando plantaran el poste de la cruz en el suelo, el primer remezón repercutiría en sus muñecas y pies taladrados y entonces si, se le soltarían los esfínteres y se cagaría por el dolor, mas ese dolor la transportaría otra vez a ese mundo extraño y entonces averiguaría a qué lugar se había dirigido la mujer de grandes pechos, la seguiría porque ella estaba cierta(y no sabía cómo es que lo estaba, pero eso no le importaba), cierta de que aquella extraña mujer era ella misma con otro cuerpo y otra vida, otra existencia en que era una elegante y extravagante reina que vivía sola en un su propio palacio .
sábado 22 de agosto de 2009
FELINO ROJO.
Los femeniles alaridos de aquellas mujeres torturadas con azotes o en el potro de estiramiento no salieron de mi cabeza en toda la noche, así como tampoco los movimientos de sus cuerpos desnudos y desesperados, se diría que yo también era un torturado al no poder conciliar el sueño, habría bastado una paja y listo, a dormir se ha dicho, mas no quería dejar de pensar en ellas las cautivas supliciadas y es que el sufrimiento (ficticio) de ellas me enamora, me hace arrobarme a mundos de sádicas fantasías románticas y es más poderoso que cualquier alucinógeno. No me canso de preguntarme la causa, el alfa y el omega de esas imágenes.Le hablé de aquellas películas a Claudia, me dijo que no dejaría de verlas. Sospecho que a ella no le entusiasman tanto como a mí; ella me dice que no es así, que siempre ve ese tipo de filmes con avidez y que se excita con ellos, pero me parece que no es lo mismo (lo mismo que me sucede a mí). Siempre me queda la sospecha de que me lo dice tan sólo para complacerme; por lo demás reconozco que casi todas son películas hechas por hombres y para hombres, en donde se muestra el martirio de mujeres en descuidadamente arregladas y estéticas poses y movimientos. Si Claudia me dijera que su entusiasmo por ese tipo de cine es menor al mío, yo lo aceptaría y entendería, mas ella insiste en que me equivoco al tener esa duda respecto a ella.
Como ya dije, muchas de ellas son películas hechas por hombres y para hombres pero conozco el caso de una cineasta que hace ese tipo de filmes, se llama Camille Duka, actriz boliviano-francesa. Jamás he visto alguna película de la Duka, tan sólo un trailer. Su productora se llama "El felino rojo" (redfeline.com). En su página, Camille aclara que aunque de un carácter sado-erótico en sus filmes casi no aparecen penetraciones, ni escenas de sexo explícito; lo que en realidad quiere decir es que no aparecen penes erectos ni vaginas penetradas ya que no se trataría de pornografía, ella se empeña mucho en diferenciar su trabajo de lo porno.
El tema principal estaría dado por la crucifixión, de hecho siempre se trata de la crucifixión de una mujer; el cuerpo de la mujer y lo femenino es lo principal. La misma Camille confiesa tener esa inquietud a nivel personal y es ella la que protagoniza a la heroína sufriente en todas las películas; creo que hay otra actriz llamada Margot que la acompaña. Demás está decir que Camille y la dicha Margot son chicas muy atractivas y de hermoso y estilizado cuerpo. La cineasta pretende con su trabajo en este tema (que al parecer le obsesiona como a otro que conozco) hacer una reflexión y presentarlo como cine arte; con sus declaraciones no hace más que estimular mi morbo curioso. Claudia me dijo que eran películas extremadamente caras, de hecho las más caras que ella había visto en la red; me producen una gran curiosidad, si tuviera dinero pagaría por ver, soy voyeurista, lo confieso (y en extremo fetichista): por otro lado leí en un sitio un post de un sujeto que las catalogaba de filmes "extremadamente sádicos y masoquistas" y que le merecían la duda de si se trataba o no de flagelos reales los que él veía recibía la protagonista, al parecer eran reales según él.
Me encantaría traspasar mi entusiasmo a Claudia, lo he tratado de hacer de mil maneras, pero no me doy por satisfecho; aclaro que ella es sexualmente masoquista, muy masoquista, sin embargo hay ciertos detalles que creo no compartimos. Cuando Claudia lea este texto, me recriminará una vez más, dirá que coincidimos plenamente en nuestras inquietudes sadoeróticas ..pero bueno.
POST DATA: Me entero a última hora que Camille Duka ya no trabaja en Red Feline y que en realidad el cineasta es un tipo llamado Jan Jac aunque la niña Duka, si fue parte activa en muchas ideas que conformaron los primeros filmes del Felino rojo.
http://redfeline.com/vod/ En este link algunos traillers de las películas.
viernes 14 de agosto de 2009
CARRETERA.
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Voy en el bus, me devuelvo a la ciudad, es la tarde; en unos minutos estará totalmente oscuro. Reclino mi cabeza a la derecha, la apoyo en el vidrio de la ventana. Pienso en ella dejada atrás con su carita de resignación, en su tristeza; pienso en que me podría devolver, bajarme en Cartagena, tomar un colectivo y llegar de noche a Isla Negra, darle la gran sorpresa; toc toc, aquí estoy ¿te devolviste, perro-salvaje? si, corazón, me devolví, acá estoy; abrazos, besos con lengua , manoseos, lo típico y etc.
El bus llega a Cartagena, hace su escala para recoger a más pasajeros, estoy a punto de bajarme, veo unos colectivos amarillos al lado del bus esperando; parecen decirme baja te llevamos a Isla negra de regreso. Me decido, me levanto del asiento, pero no, no puedo, es imposible, debo estar en la ciudad mañana temprano.
De seguro, después de que partí de Isla negra, ella se fue a sentar a los roqueríos para contemplar el ocaso; estaría allí llorando largo rato, pensando un montón de imágenes sombrías y desgastantes; ya desaparecido el sol estará caminando en medio de la oscuridad, lentamente, rumbo a la cabaña; no quiere llegar. Para hacer tiempo decide pasar por el minimarket a comprar una caja de vino, pero se acuerda que en la cabaña quedó bastante así que tiene lo suficiente para la noche, sólo compra cigarros. Llega a la cabaña y empieza tomar echada en la cama, bebe hasta que estalla el llanto; se acaba el llanto y se queda dormida.
El bus arranca, Cartagena queda atrás, ya no se ve la costa, tampoco los cerros ni los bosques. Por más que mire por la ventana la oscuridad lo inunda todo salvo las luces de los vehículos que van delante del bus. Aún me planteo el retorno; me digo que si se detiene más adelante entonces si que me bajo y vuelvo como sea a Isla negra, pero no, el bus ya no se detendrá. Sigo mirando por la ventanilla, Veo las luces de una cabaña a la orilla de la carretera ¿quien vivirá allí? son las únicas luces en medio de una boca de lobo de tinieblas; son unas luces agonizantes.Algo me dice que el que vive en aquella cabaña es un solitario que se sienta en el umbral de su puerta por las noches a observar las luces de los vehículos que transitan por la carretera; es un viejo delgado y de largas barbas. El solitario está fumando. Me gustaría también fumar en este instante, pero no tengo cigarrillos y no se puede fumar dentro de un bus.
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Me reclino perezoso en la silla, saco un cigarro y lo enciendo, me pongo a mirar la carretera; pienso que sigue siendo rico fumar cuando la noche está fría y hoy está fría. No pasan demasiados autos esta noche. Allá va un bus rumbo a la ciudad. Me imagino que algún tonto irá mirando por la ventana hacia afuera, tratando de ver algo en la oscuridad y sabiendo de antemano que nada verá, sólo unas luces agonizantes; sentirá el mirón alguna melancolía por lo dejado atrás que no lo dejará dormir en su viaje ¡ Bah¡ no hay como vivir aquí al borde de la carretera y fumar durante las noches frías.
sábado 8 de agosto de 2009
LA INTRUSA.
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Esperanza ¡que intrusa es la esperanza¡ esperanza viene de esperar ¿esperar qué? , ¿esperanza de qué? y es inevitable la esperanza, consustancial a la vida ¡Que intrusa, que metiche es la esperanza¡ . Esa chica anónima SPAM es una intrusa.
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Una de las cosas que me dice la intrusa es que me acecha durante todo el periplo que hago durante el día; a la salida y a la entrada de mi madriguera. La intrusa me vigila. Me pregunto ¿quien será la intrusa? repaso mentalmente todas mis amistades y conocidos (que no son muchos) cybernéticos y reales y no acierto a dar con su identidad. La intrusa sabe detalles de mi vida que sólo podría saber alguien que conozco, incluso está enterada de cosas que jamás le he confesado a nadie. A veces creo que es JOTA. Estuve tan cerca de JOTA, pero en realidad nunca supe quien era ella; parecía perversa, y me gustó por eso. Hasta en esa loca y efímera relación se metió la esperanza la que me impulsó a inventarme una imagen de ella y a creerla como si fuera cierta. Vestí a JOTA de víctima desamparada, de fémina dolorosa y la puse en el lugar en el que guardo mis fetiches íntimos, sin saber mayor cosa de ella. Debo aclarar que con JOTA tuvimos una relación. Era una relación extraña, ni siquiera relación cyber, de esas por chat, sino que epistolar; puros mails. Nunca la vi por fotos, ni ella a mí. De puros carteos huevones pasamos de "rompe y raja" a encontrarnos un día, en vivo, una cita a ciegas.Cuando la vi por primera vez me pareció fea, pero mis poderes obsesivos la embellecieron arbitrariamente. En honor a la verdad -hay que dar a JOTA lo que es de JOTA- no era fea, pero fue chocante saber que su aspecto no era como yo lo había imaginado; probablemente a ella le pasó lo mismo.Hay fuertes antecedentes que hacen improbable que la intrusa sea JOTA ¿Cómo puedo afirmar eso si nunca supe quien era realmente JOTA? es decir, supe muchas cosas de ella y de cómo era su personalidad, pero hubo áreas totalmente desconocidas. Cuando lo de JOTA pasó, un haz de luz llegó a mi mente y pensé que estaba padeciendo esquizofrenia y que JOTA era producto de mi imaginación, algún otro ente que convivía dentro de mi cabeza conmigo mismo y me hacía bromas pesadas y que todo lo acontecido: el carteo, los poemas, el encuentro en la cafetería, las nalgadas, el olor de su piel, el revolcón al aire libre y todo lo demás, no habían sido más que alucinaciones de mi mente febril. Pero todo había sido real, lo confirmé y tengo pruebas que lo certifican. Puede que ahora si sea el caso y que la intrusa no sea más que un espejismo.
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La intrusa volvió a dejar mensajes en mi bandeja de entrada. Me anuncia que pronto revelará su identidad, que tiene todo preparado para llevar a cabo las fantasías sadomasoquistas de mis historias, que será un juego riesgoso y que cuando yo sepa quien es ella, me gustará.¡que la sorpresa me gustará¡ jajajajajaja.Eso y lo demás está escrito de una manera como si la intrusa y yo nos conociéramos, pero no se parece a nadie; su redacción es rara, no tiene casi faltas de ortografía y las que tiene son ridículamente inverosímiles. Si la misteriosa es JOTA o alguien que conozco -real o cyber- entonces debo reconocer que esta mujer misterio se ha camuflado muy bien y disimulado muchas cosas ¡Que la sorpresa me gustará¡ No se si mi estado de ánimo actual, bastante devastado, permita entusiasmarme con supuestas sorpresas previamente anunciadas.
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La persona anónima que intrusea escribe semana por medio a fin de despertar mi ansiedad y volverme loco; logra su objetivo. Estamos en la semana en que no aparece. Sabe lo del abismo, sino lo sabe, lo supone, lo que no es muy difícil de hacer. Una de las personas que supo algo (tan sólo algo) del abismo fue JOTA. Ya dije que es una de las sospechosas con algunas probabilidades de culpabilidad. En su defensa debe mencionarse que su carácter, orgulloso y aristocrático no hace sentido con este tipo de juegos bobos y ociosos, pero por otro lado, Jota es perversa y morbosa, de hecho es nacida en el año de la rata (como yo), lo que la hace ser muy astuta, rencorosa, egocéntrica y narcisista, aún así, algo me dice que no es.Podría ser Claudia, siempre dispuesta jugar y fantasear, pero ahora ella está "en otra" volvió a ser la monja que un día fue, vive retirada y está en paz consigo misma . ¿Quien será? cuando lo descubra, tal vez lo cuente y escriba algo al respecto. Hasta pronto.
sábado 1 de agosto de 2009
PAJA INVERNAL.
Se me aparecen las tetas húngaras de Tundi Horvath, tan grandes, erguidas e imponentes. Un collar de perlas pende de su cuello y recorre sus pechos haciéndomela arrebatadora. Es tan bella esta mujer, es tanta la admiración y arrobamiento que me provoca su hermoso cuerpo que no logro imaginármela encadenada, azotada o torturada como siempre imagino a las mujeres lindas y sensuales; se vuelve una diosa en vida, una ídola impresionante ante la cual se me caen las babas, entonces me arrodillo desnudo ante ella, me humillo y arrastro como un gusano diciéndole, implorándole más bien, que me sentiría dichoso si ella me golpeara con un látigo.
Tundi se pasa su lengua por el labio superior, juega con su collar de perlas metiéndolo entremedio del abismo de sus dos enormes pechos antes de comenzar a vapulearme y todo eso es para que yo me derrita y ya no puedo más y empiezo a refregarme violento el pene usando toda la fuerza de los músculos de mi brazo y mano. Caen los lamidos cortantes del látigo y me hundo en la dicha amarga-dulce de esa paja furiosa; Tundi, Tundi, Tundi, bella húngara putona, mijita rica, preciosa, cosita, hermosa mujer, háceme mierda si eso te da tan sólo un segundo de dicha. Pero a pesar de la paja y de encontrarme sepultado por las cobijas no logro calentarme los pies y las manos en esta noche invernal; me las froto y me las froto nerviosamente sin ningún resultado.viernes 24 de julio de 2009
ESTA SENSACIÓN DE EXTRANJERÍA..
-debajo de mis tetas se te calentarán- me dijiste y resultó ser tan cierto. Ya se me paró ¿ves? lo tengo tieso y duro como esa vez. Para compensar tu gentileza quiero calentar tus pies helados, me es fácil hacerlo. ¡ Por dios, te extraño¡ ¿no me sientes? ya no me sientes, te aburriste de mi, tengo esa capacidad de aburrir a las mujeres, más bien de cansarlas. Todos se cansan y yo sigo corriendo, nadie entiende las razones de esa carrera. Pero volvamos a ti; te digo que te extraño y lo de siempre; que me gustaría abrazarte, besarte, tomarte de las manos, entrelazar los dedos, chupar tus pechos, decirte cochinadas y palabras locas por libre asociación: tetona, tetona, oscuridad, tu boca, quejidos, quiero comerte, saca la lengua, sonidos guturales y absurdos, berridos de perro, gemidos de chancho.
¿Por qué ya no estás?, eras la única con quien hablaba de verdad, no había simulación; ya no estás, ya no estás.
viernes 17 de julio de 2009
ABISMO.
¿Dije, mi ESPERANZA ? ESPERANZA ¿quien te invitó a ti? ¿por qué no te vas? Sin duda formas parte de la condena, eres un castigo (dolor) adicional.Como no hay tiempo, no se desde cuando estoy aquí; "siempre" parece una palabra apropiada. A veces me pregunto si esa condena existió realmente; si hubo un tribunal y una sentencia. Tal vez sólo exista yo y todo fue imaginado por mí, como los cientos de personajes que me creo para no volverme tan loco, pero que a fuerza de ser miles y miles, me vuelven loco a mí.Fui condenado ad-aeternum, así lo recuerdo al menos. El lugar es húmedo y fresco, mas no siento frío. Se que estoy vivo, que alguna vez estuve fuera y que ya no saldré más de aquí. Ignoro porque no me dieron la muerte. La falta de compañía, de luz y de puntos de referencia hacen que vaya olvidando mis recuerdos o no pueda distinguir entre lo realmente vivido y lo soñado o imaginado. El existir en este lugar deja de tener el más mínimo de los sentidos.La falta de tiempo, la oscuridad absoluta, mi ignorancia respecto al espacio que ocupo me transforman en neutro, en un ser nulo, un muerto que no ha muerto. ¿Acaso, me han convertido en objeto, en cosa? no, las cosas no se hacen cuestionamientos, ergo, no soy una cosa.
Yo, aquí en el abismo. No soy una cosa, soy una persona humana. ¿Persona? a veces me cuesta creer que lo soy; las personas tienen cuerpo y yo no me veo el cuerpo ya que todo está oscuro y no hay espejos. Si hay un suelo, una pared, una humedad, es porque así lo siento y entonces lo imagino. Me imagino dentro del abismo, me imagino parado, desnudo, sentado, acostado en el suelo, en posición fetal y todo lo demás. Otra vez me asalta la duda de si no habrá sido todo una pura imaginación, una alucinación especial, sin que mi vida para atrás sea real. No, no puede ser, todas esas ideas las tuve que sacar de alguna parte. Es real y debo aceptarlo. Fui condenado por un tribunal a pasar el resto de mi existencia en el pozo profundo, absolutamente solo y sólo escuchando mi voz y mis pensamientos, pero sin posibilidad de ver u oír algo más. ¿Hace cuánto tiempo se dictó la sentencia condenatoria? ¿un año ? ¿dos años? ¿tres años ? , no lo se, no pude seguir llevando la cuenta de los segundos, los minutos y las horas.
viernes 10 de julio de 2009
MORBOSIDAD.
-porque no puede.
-si ayudó a otros ¿por qué no se ayuda a sí mismo?
-es que se sacrifica .
-eso no tiene sentido.
-el morbo no tiene sentido y es que está enfermo.
viernes 3 de julio de 2009
LA DOLOROSA EN ISLA NEGRA (Parte 4 y final).
Fui a la cocina en busca de una botella de vino vacía, era de vidrio. Puse el envase en la mesa al lado de su cuerpo. Le dije, -aquí te sentarás, encima de esta botella. La tomé del trasero y piernas, la levanté y la senté sobre la punta de la botella ensartando el gollete en el ano. Su propio peso hizo que la punta del objeto se hundiera, penetrando en su recto. La gran grupa fue bajando hasta la superficie de la mesa como si se tragara la botella. El envase de vino desde el gollete hacia abajo va agrandando su diámetro, se va haciendo más ancho hasta llegar a la base. Ella no tenía apoyo para detener el avance del objeto invasor en sus entrañas; sus piernas estaban extendidas en la mesa y sus brazos atados; la anchura de la botella y su sobrepeso fueron forzando el esfínter al límite de su capacidad. La angustia y el dolor se apoderaron de su ser. Desesperada trató de flexionar sus brazos atados, procurando subir su cuerpo; tuvo éxito ya que detuvo el avance pero sus brazos quedaron tensos, ya no extendidos sino en un ángulo de 140 grados. Se notaba el esfuerzo máximo en su rostro el que comenzaba a enrojecer; sus muñecas atadas fueron lastimándose y sus manos a amoratarse. Pasó un minuto en esa posición; decidí descargarle los 2 varillazos que faltaban.- ¡ LA SORPRESAAAAAAAA ¡


Fui por mi correa de cuero; la prefería a los látigos o fustas que vendían en los sex shop. Fui descargando los correazos en la espalda, en la parte alta y la lumbar alternativamente; golpeaba fuerte; ella hacía gestos de dolor cerrando los ojos y poniendo la boca apretada, pero no emitía sonidos mayores. No sé cuantos les di. Cuando terminé, aprisioné sus ubérrimas nalgas con mis dedos, los que se hundieron como en una esponja; apreté bárbaramente y sacudí a fin de que bailara toda esa carne preciosa.



"ADIOS. Tú también me gustas y gocé cada uno de los momentos que estuve contigo, incluido el de anoche, creo que fue genial. Pero no respetaste el trato. No lo comprendes; ya no quiero estar sola con mi soledad, es algo de lo que quiero escapar y que me persigue, pensé que lo habías comprendido". ADIOS, besos, te voy a recordar siempre.
N: Mis más sinceros agradecimientos a Lilith (www.fotosdelilith.blogspot.com )por su colaboración con el material fotográfico y a Supnem(www.maquinacionesextranias.blogspot.com ) Sofía, por sus ilustraciones .viernes 26 de junio de 2009
LA DOLOROSA EN ISLA NEGRA (Parte 3).
-eres una vaca, que horribles son tus ubres.cuando dije eso, ella me miró fijo a los ojos; sabía que mentía, sabía que yo valoraba esas tetas y que me maravillaba con ellas. Di tres cachetazos en sus melones los que se movieron de manera enloquecedora como si tuvieran una vida propia e independiente del resto del cuerpo; ahogó un quejido . ¡ Eras delicada de tetas, dolorosa mía, como una buena y dulce hembra ¡. Atenacé sus carnosos pezones y se los torcí, giré los dedos y casi doy 3 vueltas.
-¡aaaaah , aaay¡
cerró los ojos de dolor y corrieron 2 lágrimas por su cara,
-ahorra los quejidos para después- le espeté. Sin soltar los pezones, tiré de ellos, de a poco , muy de a poco; tiré, tiré; me retiraba hacía atrás y ella avanzaba hacia adelante tratando inútilmente de neutralizar la tensión; seguí tirando, tiré tanto que ella dejó de pisar en los libros que yo le había puesto como promontorio y puso la punta de sus pies en el suelo. Seguí tirando.
-¡AAAAAAH , AAAY¡
Sus tetas abundantes se estiraron y perdieron volumen para ganar longitud . ¡Que elástica puede llegar a ser la piel cuando la tensión es mucha¡ los que no lo han visto no lo creerían. Le di unas buenas y brutales sacudidas como si se tratara de ropa mojada.
-¡AAAAAAY, AAAAAH .
su grito fue feo y parecía estar siendo desgarrada. La solté. Su respiración se agitó y estaba derechamente sollozando, volví a abofetearle la cara;
-¿no tienes suficiente, depende de ti seguir?
Como lo suponía no respondió nada. Seguí con la revisión. Pasé por su abdomen y caderas, por la parte baja del vientre; metí el índice en su ombligo de gorda y escarbé como si tratara de apuñalarla con mi dedo. No encontraba feo el cuerpo de ella. No me importaba que estuviera rellenita, eso le daba un especial encanto; tal vez si hubiera sido otra mujer no habría ocurrido lo mismo, es que, como ya lo he dicho, el cuerpo de Claudia era naturalmente un 8, lleno de curvas que habrían seguido existiendo si el tejido adiposo se hubiera acabado; no obstante ello quise atormentarla psicológicamente aprovechándome de su complejo; ella sabía que su cuerpo me enloquecía pero su complejo era tan grande que mis palabras, de todas formas, resultarían peor que los azotes. Hundí mis dedos en las gorduras de sus caderas y tiré de ellas.
-Mira que chancha estás, cerda asquerosa, mírate, eres un asco. Debes mirar lo fea que eres.
Fuí a buscar el espejo de cuerpo entero que había en el baño y lo instalé en la pared frente a Claudia de manera que ella misma se mirara. Luego volví a enterrar los dedos, esta vez en la gordura de debajo del ombligo y dije,
-mira este neumático, veo que llevas repuestos para auto, que prevenida eres jajaja.
Apreté muy fuerte y ella lanzó un "aaaaay" , luego dijo "por Dios". Yo lancé una carcajada y comencé a sacudirle todas las gorduras de su abdomen.
-Mira Claudia, mírate, eres una gelatina.
le lancé cachetazos a cada una de las gorduras de su vientre el que se remecía como el agua dentro de una olla llenada al tope. Di 1 , 2 , 3 , 4 , 5 cachetadas en su guata.
-¡ AAAAAAH ¡,POR DIOS, NO, NO POR FAVOR- y estalló en fuertes sollozos.
-jajajaja.
Mi risa era falsa, en realidad no quería seguir; sin embargo, ella no cedía ante el asalto de mi crueldad. Continué con el periplo de mi mano. Pasé por los pelos sedosos de su pubis, metí los dedos dentro de su agujero vaginal, jalé de sus labios, acaricié su clítoris. Tomé una mata de su matorral y tiré como si pretendiera arrancarlo pero sin esa intención sino sólo para causar dolor. Dio un grito, quedé con unos pocos pelos en mi mano. Volví a escarbar con los dedos su vagina; se había calentado. Me gustaba la humedad que había encontrado ya que era señal de que empezaba a disfrutar. Estuve masturbándola unos minutos, luego llevé los dedos a su boca y le ordené que los chupara,
-cómete tus jugos de puta.
comenzó a lamer con avidez; estuvo así un rato, tal vez 5 minutos. Miré el reloj; eran ya las 7 de la tarde y yo tenía hambre.
Calenté agua en la cocina a fin de preparar un café. Me hice un sanwhich de mantequilla y jamón de pavo y luego encendí de nuevo la TV. Me dispuse a comer. En la tele pasaban una película de wester, algo aburrida pero la estuve viendo mientras comía. Demás está decir que la dolorosa seguía atada, casi colgando y no debía comer (y seguramente tenía un hambre mayor del que yo sentía) sólo mirarme a mí hacerlo. Una vez terminada mi merienda decidí estirar las piernas y dar un paseo por alrededor de la cabaña. Cuando estaba abriendo la puerta, de pronto escuché el ¡STOP¡ . Miré a la dolorosa, la palabra mágica que había estado esperando. Mi corazón se alegró y sonreí, pero ella continuaba con la cara seria, me miraba fijo.
-¿te vas? , recuerda el límite que prometiste respetar, no debes dejarme sola-era eso , mi alegría había sido prematura.
-No te preocupes, Claudia, sólo me fumaré un cigarro aquí afuera.
-quédate.
-son tan sólo unos minutos.

y salí de la cabaña. Ya había anochecido, hacía brisa y ese olor de pinos y eucaliptos mezclado con el aroma típico de la costa de Isla Negra me invitó a respirar hondo. Caminé hacia unos arbustos para encontrar el objeto que tenía pensado. Fue fácil hallarlo, se trataba de una varilla. La corté de una rama. Era dura, larga , flexible y fina; excelente combinación. La probé, jugando con ella como si se tratara de un florete; estaba perfecta. Luego entré.
-¿ves , Claudia? ya llegué , tomó sólo unos minutos.
Ya dije que Claudia estaba casi colgando (sólo casi) atada de manos desde la viga del techo. Me propuse ensayar otra postura para darle una azotaina diferente.En la cabaña había una gran mesa que moví hacia donde estaba Claudia. La tomé en brazos (en verdad pesaba) y la puse sobre la mesa. Debo decir que continuaba atada de las muñecas y con los brazos en alto hacia el techo, lo mismo sus tobillos, de tal manera que quedó sentada sobre el mueble con las piernas juntas y extendidas, es decir, tan sólo apoyaba en la mesa su trasero y piernas. La gordura de su bajo vientre se apelotonó sobresaliendo hacia arriba al quedar su cuerpo en ángulo recto. Sin duda esta posición era más cómoda que la anterior, sin embargo estaba destinada a la próxima tortura.
La planta de sus pies quedó expuesta a mi vista; estaban muy heridas, las toqué levemente con la varilla y percibí un pequeño gesto de dolor. En sesiones pasadas yo la había torturado haciéndole cosquillas en esa parte. Soy ignaro en esos temas, pero creo que existen en la planta algunas terminales nerviosas que despiertan de forma especial la sensibilidad; las cosquillas, aunque tortura enloquecedora eran una humorada, un instante en que lo lúdico de la sesión se potenciaba al máximo, mas ahora esa no era mi intención. Sus plantas estaban muy lastimadas y yo iba a comenzar a golpear despiadadamente sobre tan delicada superficie. Agité la varilla en el aire y le dije:
-esto va a doler, mi chancha.
El primer impacto hizo que doblara las piernas intentando recoger su cuerpo. Di un segundo golpe y volvió a hacer lo mismo. Me obligó a atarle sus pies a la mesa de manera que quedaran fijas las piernas a ella y no pudiera moverse. La varilla es fina y cada golpe afecta la primera capa de la piel, sin embargo causa un profundo dolor, máxime si golpeamos sobre una superficie herida. Lancé un tercer golpe,
- zzzzzzzz , oooh.
Le descargué un varillazo en los pechos y le dije:
-deja de chillar. Mira, puerca, te voy a dar sólo 10 varillazos en los pies , pero por cada grito y quejido te ganarás 2 más.
La ataqué con una descarga de golpes propinados con toda la fuerza de mi brazo. Al golpe 1 apretó los ojos, ahogó el lamento. Como no pudo recoger las piernas por estar fijas a la mesa entonces acercó su tronco a los pies haciendo bailar sus tetas.
-jajajajaja , ¿dolió? y es sólo el comienzo , te faltan 9 aún.
Le dí otro y otro y otro. Al quinto golpe no pudo aguantarse,
-GGRRR , ¡ AAAY ¡
gritó y abrió desmesuradamente los ojos y empezó a bufar -uf , uf , uf , uf. Le dí el sexto -¡ AAAAAY¡- volvió a agigantar los ojos y su cara tembló como en un ataque epiléptico. Al número 7 descargó un "mmmmmm" contenido. Llegó el 8 , el 9 y finalmente el 10, en todos ellos también conteniendo los lamentos, con los ojos cerrados y apretados, crispando mandíbulas y labios.
-Ahí están los 10, pero te quejaste 3 veces y 3x2= 6, jajaja, te faltan 6 más.
-no sigas por favor.
-tú sabes cómo debes pedírmelo, Claudia.
-no, no.
Su lamento era entrecortado y con hipos.
-sólo 6 más.
De pronto e intempestivamente descargué un golpe.
-¡ AAAAY ¡
luego otro y otro hasta completar los 6. En todos ellos gritó sin dejar de llorar.
-las 6 veces te quejaste, Claudia, en consecuencia tu multa a pagar asciende a 12 varillazos.
-no, no por favor.
Agrandó sus ojos y me miraba fijo como una loca.
-por favor, es insoportable.
-si es insoportable dime que pare.
-PAARAAAA , NO SIGAAAS.
-así no, Claudia , tú sabes cómo debes pedirlo.
A estas alturas yo no sabía qué pensar. Realmente era un suplicio atroz el que sufría mas no se rendía ¿qué debía hacer? , miré sus pies; estaban al rojo e hinchados ¿debía continuar con 12 varillazos más? sus lágrimas no podían ser fingidas.
-Eres una enferma perturbada, Claudia, tan sólo debes pronunciar la palabra y todo acaba.
Ladeó la cabeza y descansó su frente en un brazo. Paró de llorar y quedó en silencio, luego dijo en un susurro,
-aun no, todavía no es tiempo.
Lo dijo sin mirarme a la cara. Ya no podía más, bastaba con decidirlo, la desataba y nos devolveríamos a la ciudad, pero nunca más vería a la dolorosa, de eso estaba seguro. Ella no diría STOP en toda la noche, era una masoquista suicida.
-Eres una perturbada.
-Lo sé, podemos dejarlo hasta aquí.
Su voz sonó fría y lejana. En ese instante pensé en la dolorosa como el ser humano más solo del mundo, me superaba a mí en soledad, su trastorno era extremo ¿cuál era la necesidad de sentir dolor a ese nivel?.
-¿qué quieres demostrar? ¿cuál es el fin de todo esto?
-ya , déjalo, me voy, no eres el que busco, me equivoqué contigo. Siempre me equivoco con los hombres.
dijo eso con voz y mirada acerada. Me llené de ira y descargué un varillazo. Recogió su cuerpo y movió los deditos de sus pies como saludando el golpe: había cerrado los ojos y pudo contener el grito; sin duda lo estaba esperando y me había provocado. Le di 11 varillazos seguidos, sin ninguna tregua; se contuvo en todos pero al número 12 soltó un "aaaaaay" desesperado. Me dijo,
-debes multarme con 2 golpes.
hundí mis dedos en su teta derecha, salvajemente y dije,
-el que castiga soy yo , ¿entendido?
CONTINUARÁ.
Nota : Las fotografías son una contribución de Lilith , fotógrafa y viajera de un periplo que no termina jamás . Mis eternos agradecimientos a ella.
sábado 20 de junio de 2009
LA DOLOROSA EN ISLA NEGRA (Parte 2).
Me sobrevino tristeza . La dolorosa me gustaba , gozaba con ella como nunca lo hice con ninguna mujer y ....tal vez me estaba enamorando , no se , tal vez . No me escribía . Pasó un mes y mi orgullo no pudo más y le envié un mail . No contestó . Volví a hacerlo 5 veces sin resultado. Le mandé una última carta en que le ofrecía hacer las cosas como a ella le gustaban, le expresé que me sentía preparado para ello. Mi plan era aplicarle un tormento y humillaciones tan devastadores que la harían arrepentirse , entonces yo ganaría la disputa , ella gritaría el STOP; quedaría demostrado que mi método "suave" era el mejor para luego hacer el amor tiernamente ; con eso la haría mía. Le propuse mi oferta , invitándola a la costa , a Isla Negra; allí , un conocido mío , antiguo amigo , se había transformado en empresario turístico y poseía un camping con cabañas que arrendaba a los veraneantes. Era un lugar tranquilo y cómodo , además de aislado , quedaba a 3 km de distancia de la playa, hacia el interior. Como era temporada de baja (estábamos en primavera) no habría turistas de tal manera que podría torturar tranquilo a Claudia. Le daría una lección que no olvidaría lo que redundaría en su propio beneficio. Aceptó mi propuesta de ir a Isla Negra . Nos fuimos en bus . Partimos a las 3 de la tarde de la ciudad y llegamos , aproximadamente , a las 5 . La estación se encontraba frente a la playa y desde ese lugar había una distancia de 3 km hasta el camping . Ya tenía las llaves de nuestra cabaña ya que me había contactado con mi amigo en la ciudad. Lo más razonable era abordar un taxi , pero decidí que iríamos a pie . La mirada de ella estaba muy ausente y tenía un mutismo que me parecía provocador lo que me irritaba , por lo que la obligaría a caminar , iniciaría desde ya su suplicio. Se lo dije.me contestó . Comenzamos la marcha y Claudia , a los 3 segundos , se detuvo y me miró; sus ojos ahora eran suplicantes y conmovedores ,
Su timbre de voz también había cambiado , era el de una niña que pedía protección.
-Claudia-le dije -no es necesario que hagamos esta prueba tonta ; me gusta el sado, pero no a estos niveles , tú sabes que me gusta mezclarlo con ternura.
Su mirada otra vez volvía a ser fría .
-está bien, Claudia ,vamos , respetaré tu límite y te castigaré de una forma que no soportarás y te verás obligada a reclamar el STOP , entonces , cuando eso ocurra , las cosas serán como yo diga ¿de acuerdo?-
ella no contestó , entonces yo le apreté el cuello ;
-¡AAAAY¡ , de acuerdo , de acuerdo- dijo y siguió con la mirada ida .
-irás descalza- De mi mochila saqué una soga que llevaba al efecto y se la até a la cintura.

acto seguido le patée el trasero y cayó pesadamente , de bruces , al suelo .
-vete, perra , de aquí , me voy a dar una ducha.

-¡ AAAAY ¡- se quejó .
-que culo de yegua tienes- le decía.
viernes 12 de junio de 2009
LA DOLOROSA EN ISLA NEGRA.
La dolorosa me gustaba , ¿por qué? no sabría decirlo . Con el pasar del tiempo he tratado de racionalizar las posibles causas de ese gusto formulando hipótesis que al final no me dicen mucho porque ella era un misterio, tal vez por eso me gustaba......,me gusta aún ¿donde estarás , Dolorosa? .
La dolorosa , la Claudia , era una mezcla , un collage de ciertos fetiches sexuales que tengo (desde la infancia) unidos a una personalidad que a mí siempre se me antojó atractiva en las mujeres, eso sin mencionar su morbidez lujuriosa, su imaginación , su actitud de entrega , el estoicismo conmovedor. Al verla con sus brazos en alto , obligada a mantener su tórax erguido y el vientre contraído, me dieron unas ganas de hundir mi nariz en sus senos y sobacos afeitados, pero no lo hice, había que esperar.
Dije que Claudia , la dolorosa , era una mezcla de aspectos que me gustaban, todos reunidos en una mujer. Su mirada oscura , insondable y melancólica , su boca pequeña , poco acostumbrada a la risa; era una mujer de tez blanca y cabello castaño, muy bello. No era de hablar demasiado, más bien callada; tal vez sublimaba esa escasez de palabras con la escritura, claro , porque esta mujer escribía: narraciones , ficciones , poemas , todos tan extraños como ella misma .
"CUANDO ESTEMOS EN EL PALACIO DE LAS TORMENTAS NOS ABRAZAREMOS DESNUDOS EN LA LLUVIA , MOJADOS DE NOSOTROS MISMOS Y ENTONCES TÚ VERÁS ...."
¿verás ? , ¿qué vería? me preguntaba yo. Esos fueron los primeros versos que me envió por mail . Me ví envuelto por ella y por la atmósfera que parecía seguirla siempre donde quiera que fuera. Claudia también era de una lujuria a flor de piel que se encendía sobremanera cuando se ejercía fuerza física sobre ella, entiéndase torturas , fuertes azotaínas y cualquier manera brusca o animal de hacer el amor; dejaba su cuerpo ser invadido por otro cuerpo, el cual lo tomaba por asalto, a pesar de eso no podría decir que ella se rendía a ese asalto, no lo hacía y creo que nunca lo hará. Claudia no era de esas "sumisas" o "esclavas" ; creo que era de una categoría aparte, sui generis y ese era otro motivo más para admirarla. Pero además , la dolorosa satisfacía un particular gusto que tengo por la abundancia. Su cuerpo era prominente, exuberante a niveles que nunca había visto en vivo. Cuando me entrevisté con ella por primera vez no lo podía creer. Debo reconocer que era algo gorda , de 1, 64 m de estatura, su peso fluctuaba entre los 80 y 87 kilos. Las mujeres obesas no son de mi gusto, sin embargo Claudia salvaba el óbice con sus medidas casi increíbles : 124 , 89 y 108 . Era un verdadero 8 (ocho) muy semejante al cuerpo de las mujeres negras. Si tomamos en cuenta la grasa de su cuerpo, su cintura -no obstante lo anterior- seguía siendo bastante estrecha al igual que su espalda, todo lo cual contribuía a resaltar (y no creer) su gigantomastía. Tal era la abundancia de sus tetas colgantes que cuando vestía ropas anchas o un suéter negro que era de su particular gusto, se tendía a pensar que su gordura era mayor aún de lo que en realidad era, a este respecto se le dificultaba grandemente hallar en el comercio la ropa interior adecuada. Cada uno de sus enormes pechos estaba adornado con una gran y ubérrima areola. Puede que algún remoto ancestro de la dolorosa haya venido de África, mas el color de su piel no lo delataba; era muy blanca, más aún si pensamos que habida cuenta de su gordura no acostumbraba a andar escasa de ropas, es decir , su piel se mantenía intacta al Sol . ¡Que cuerpo más delicioso¡ sin embargo ella decía estar profundamente acomplejada con él: que las estrías , que las celulitis en las nalgas y muslos; pero a mí , Claudia, me parecía ser una bonita muñeca cuyo fabricante rellenó solamente en el busto, culo y piernas , y lo demás lo dejó vacío. En su rostro no se vislumbraba la gordura del cuerpo ya que era alargado y con nariz grande; esto último no era complejo ya que se trataba de una nariz fina , y creo que Claudia estaba orgullosa de ella.
Ahí estaba la Dolorosa , atada , casi colgando. Su púbis peludo (muy peludo) me hipnotizaba; tenía un bosque negro y brillante; más de alguna vez había pasado mi lengua por esos pelos y probado su sabor ¿Donde estarás mi hembra dolorosa? , ¿donde estará tu loca cabeza? Ella me había desafiado , me estaba probando y por esa razón estábamos en esa cabaña de Isla Negra.
La conocí un día en un Chat, después de eso nos estuvimos escribiendo mails por semanas, luego pasamos a hablar por mesenguer, estuvimos unos meses así; finalmente nos citamos en un café para echarnos un vistazo. Por supuesto que al verla me gustó de inmediato , es decir , ya me gustaba, tan sólo confirmé ese gusto. Quedé fascinado. Nos volvimos a reunir y a la tercera cita tuvimos nuestra primera sesión sado.
Nuestra manera de vivir y entender el sadomasoquismo era coincidente. ¿Cuál era el sentido de la violencia y el maltrato?, ¿cuál era el sentido de ese sadomasoquismo?, con Claudia estuvimos de acuerdo en que la respuesta a esas preguntas era "UN PRETEXTO", el pretexto para llegar a la ternura. La fuerza y la violencia eran el pretexto , la causa , la motivación que nos hacía desembocar en ternura. Yo siempre había opinado así. Desde niño me excitaron las mujeres en situaciones vulnerables en donde se exaltara su delicadeza, la belleza de sus formas, las situaciones en donde aparecieran como víctimas desprotegidas, por eso me gustaba provocar esas situaciones de dolor y sometimiento , para posteriormente tener el "PRETEXTO" de derramar mi ternura , de hacerles probar mi consuelo y congoja por ellas. Claudia decía estar de acuerdo con mi postura; me señalaba que dicha manera de entender la cuestión no era tan extraña como podría pensarse. Yo creí encontrar entonces un alma gemela; ahora no estoy tan seguro de ello. Antes de cada sesión acordábamos los términos de ella; siempre lo hacíamos así. Ella ponía los límites: lo que no quería sufrir , lo que no estaba dispuesta a soportar y yo me comprometía a respetarlos; en todo caso , estaba la fórmula de emergencia , la palabra mágica : ¡STOP ¡ .Yo tenía carta blanca para hacer todo lo que se me ocurriera dentro del margen de límites que ella me había puesto, pero si en el transcurso de la sesión, la dolorosa no se sentía capaz de resistir podía darme el aviso correspondiente ,¡ STOP¡ sólo ante esa palabra yo me detendría, esto es , si por ejemplo, la dolorosa estaba siendo azotada y ella me pedía parar el castigo, llorando e implorando desgarradamente, yo no me detendría sino cuando escuchara de sus labios la fórmula mágica ¡STOP¡ . Se suponía que los chillidos y lágrimas formarían parte del juego lo que no quería decir que no fueran reales o fingidas. Según ella, lo que más esperaba en la sesión eran mis muestras de cariño y ternura; el dolor valía la pena por las caricias y besitos que traerían como consecuencia, por eso Claudia me exigía dureza y humillaciones al por mayor durante las sesiones.
El primer encuentro fué una sucesión de bofetadas , pellizcos , estrujamiento de tetas y un Spanking contundente, para luego dejarnos llevar por el remanso esperado (de ternura). En la sesiones que siguieron, Claudia pedía dureza en términos crecientes, siempre más , y yo se lo daba . En cada encuentro los quejidos eran mayores y el dolor fue ocupando el lugar principal . Al verla tan doliente cambié mi forma de enfrentar el trabajo de hacerla sufrir. Comencé a dosificar las torturas con muestras de consuelo intercaladas: azotes , luego caricias , pellizcos , luego besos , apretones luego arrumacos ..., y así. Estimaba que era una buena forma de que Claudia pudiera absorber el castigo; pero a ella , estos intermedios de dulzura no le gustaron y prefería seguir con el modelo de las primeras sesiones en que dividíamos el encuentro en 2 partes: la tortura, propiamente dicha y la ternura subsiguiente. Traté de volver al régimen antiguo pero confieso que no pude; simplemente me era imposible propinar por un lapso prolongado de tiempo dolores tan fuertes. Se lo hice saber y cuando ello ocurrió su mirada se hizo más inescrutable que nunca. No me habló más y dejamos de encontrarnos.
CONTINUARÁ.
viernes 5 de junio de 2009
VIDEOS.
No resistí la tentación de mostrarle a Claudia aquellos videos; había morbo en el hecho de que ella los viera. Me producía una sensación de pesimismo ya que tenía la certeza de que a Claudia le serían indiferentes o, a lo más, le parecerían curiosamente extravagantes (ya me había pasado antes con otras chicas a las que les había mostrado los videos) esto último era precisamente lo morboso; me refiero a mi convicción anticipada de no ser comprendido, la certeza del fracaso y , a pesar de ello, a sabiendas de su perplejidad futura y de que me enjuiciaría como a un loco o paranoico, enseñárselos igual y pedirle una opinión que sabía de antemano sería de extrañeza. Estaba demasiado seguro de que vería en mí a algún tipo de orate. Ahora me doy cuenta de que tenía una esperanza inconfesada y secreta( hasta para mí mismo) de que descubriera en Claudia a mi Alter-ego fetichista, a una adoradora femenina de la crucifixión con ganas de ser crucificada.
Como siempre, le revelé todo lo que pensaba al respecto a Claudia, incluido lo de mi certeza de no ser comprendido; la idea es que mi transparencia sea pagada siempre y en todo momento con transparencia, desnudez por desnudez, prenda por prenda -transparencia en la medida de lo posible porque la transparencia absoluta no existe- También le hable de esto último ( lo de la transparencia y de que ella es imposible de manera absoluta ).Esperaba ansioso sus comentarios. Cuando me los dio , estaba seguro de que había sido sincera. Me dijo que ella nunca se había planteado la crucifixión de Cristo, y mucho menos de una Crista, en términos de un erotismo sadomasoquista. Fue en el momento de esa esperada respuesta que le pedí viera aquellos videos y formulara algún juicio de valor respecto a ellos. Al igual que yo (una coincidencia que euforia mi alma de obsesivo) la dolorosa, la Claudia, más que una consumidora, es una buscadora insaciable de pornografía sadomasoquista; eso quiere significar (la insaciable búsqueda) que tan sólo una ínfima parte de todo el mar de porno BDSM que hemos visto, nos ha dejado conformes, por lo que la búsqueda no da muestras de acabarse. No estoy seguro de si lo que buscamos sea realmente lo porno; tal vez sea solamente erotismo, algún tipo de mensaje simbólico, un punto de referencia, belleza o simple goce estético. La mayoría de lo que hemos visto –“ver” en sentido amplio, entiéndase imágenes , películas , relatos y videos- nos parecen vulgaridades, escenas fingidas de un falso dolor, aburridas, mal actuadas, retocadas, tontas etc. Tal vez esperamos encontrar literatura o cine arte, virtuosismo, o tal vez no……. qué se yo . No se crea que nuestro gusto pase por ser espectador de torturas reales estilo Snuff, cine gor, sanguinarias crueldades, canibalismo o mutilaciones, o que nos importe demasiado la exhibición de genitales o penetraciones. A este respecto recuerdo la escena de una película de principios de los años sesenta, en donde una chica es colgada de las muñecas; es electrocutada y la mujer grita retorciéndose de dolor y angustia; la mujer no está desnuda, no es una película erótica (era de agentes secretos) y el cuadro dista mucho de ser realista, pero a Claudia y a mí nos fascina, no entendemos bien por qué, si por estética, si por la combinación de forma, color, sonido, por las emociones transmitidas por la actuación etc. Por todo lo anterior era importante para mí, la opinión de mi amiga. Me pidió tiempo para dar su respuesta. Pasaron un par de días y Claudia me dijo ,
-Estuve pensando.
-¿qué estuviste pensando?- pregunté.
-No es verdad lo que te dije, eso de que nunca había pensado en la crucifixión de Jesús como algo erótico; creo que no me atrevía a reconocerlo, ni siquiera a mí misma, me daba cosas. En la adolescencia se me pasó por la cabeza, ahora me acuerdo. Gracias por sacarme a flote ese recuerdo. Creo que soy tu alter-ego, ya lo encontraste........... me encontraste.
No se si creerle a Claudia, a veces dudo y se me figura que lo hace sólo para complacerme o seguirme la corriente; así son las féminas. ¿Que le daba cosas reconocerlo? pero si ella es agnóstica, casi atea ¿qué “cosas” le va a dar ?
-Igual me da cosas, es más fuerte que yo, está en mi disco duro que dice "No se juega con Jesús el hijo de Dios, él sufrió tanto por nosotros, pobrecito, tan flaquito él y empelotas allí colgado de los clavos. Prohibido calentarse con aquello, es sacrilegio demoníaco, y mucho menos imitarlo en su dolor, y mucho menos, tú, mujer, imaginarte a ti misma desnuda en la cruz, con eso no se juega". Me lavaron el cerebro, me marcaron a fuego.
Aunque la duda persiste -ya que soy un escéptico redomado y sin remedio- acepté el argumento de la dolorosa. Tiene sentido, yo mismo me veo aprisionado por la culpa a veces, la culpa de tener un pene enhiesto ante el dolor voluptuoso de una mujer, la culpa de ser cruel y abusón. Sin embargo, y a pesar de haber tenido en mi juventud una etapa católica y sentirme un monstruo por mis fantasías sádicas, nunca pensé que con la imagen de una Jesusa pudiera estar ofendiendo a la divinidad, no me sentía sacrílego por eso (y estoy hablando de la época de católico) ¿cómo podía, mi fantasía, ofender a Dios? razonaba que Dios, ese ser todopoderoso, eran tan grande y tan sabio que una miserable fantasía fetichista que se me pasara por el mate, un mate de un miserable mortal, mal podía hacerle siquiera cosquillas a ese Zeus amo del universo, habría sido ridículamente pretensioso pensar algo así; yo microbio, ofenderlo a él con mi huevona fantasía. De todas maneras sentía culpa, mas no la culpa de un sacrílego, sino la culpa de ser cruel y abusador con el llamado bello sexo al que se me había inculcado desde niño proteger.
Cinco son los videos. Los dos primeros de una productora llamada “Cruxdreams”(http://www.cruxdreams.com/) o algo así. Aparecen unas atractivas chicas: altas , bien formadas, el prototipo de modelo de pasarela, rubias y de piel blanca, en definitiva, jóvenes de la Europa oriental. Están completamente desnudas y atadas con cuerdas a unas cruces que usan de stepe el tronco de un árbol. La idea que subyace a estos “performances” es que se trata de inocentes y bellas princesas, abandonadas a su suerte y a la tortura que significa estar crucificada en medio de un bosque, en soledad, a merced del cansancio, la sed, el hambre y las bestias salvajes de la noche.
No hay mayor argumento. Dado que no se ven penetraciones, sólo se trata de cuadros fetichistas y no pornos, y desde este punto de vista, aburridos. Ahora, desde el punto de vista de los fetichistas de la cruz (nuestro punto de vista ) la cosa tal vez sea discutible. Claudia no se vio impresionada y calificó los videos de aburridos. Dijo que los quejidos y muestras de angustia de las niñas son demasiado sobreactuadas, les falta violencia, azotes de cuerpos, todo es evidente y se resume en una mera exhibición de bellos cuerpos desnudos; criticó también la nula referencia a la idea de la Jesusa; sólo eran mujeres crucificadas. Coincidí con Claudia en todo, menos en lo de su crítica a una falta de parodia de la pasión de Jesús. Para mí en realidad eso no es tan importante, es decir, no tanto como para hacer una exacta réplica de la escena evangélica o de las obras pictóricas que la representan. Sospeché en mi amiga algún dejo de celo femenino, que luego se disipó.
Los otros dos videos son de la productora gringa "Pasión de diosas"(http://www.passionofagoddess.com/) sitio que se dedica a trabajar con fotografía artística y videos en el tema de la "Cristo-mujer". Inevitablemente hay mucho erotismo también en los trabajos de "Pasión de diosas" habida cuenta de que su piedra angular es el cuerpo femenino desnudo, sin embargo acá ya no hay, al menos conscientemente, algo porno o directamente fetichista. Se insiste en representar a Jesús como una mujer, como si los valores y enseñanzas de este resaltaran más o fueran una expresión del lado femenino del ser humano y, claro está, de la divinidad; es más, para los artistas de "Pasión de diosas" la divinidad creadora y salvadora de la humanidad es ciertamente una entidad femenina. La hija de Dios(a) (en el imaginario del artista) se hace mujer y viene al mundo a salvar a la humanidad a través de su sacrificio en la cruz la cual es expresión, precisamente, de lo masculino, de lo patriarcal, lo brutal, lo autoritario, la intolerancia y el fanatismo etc. Esta última idea ya la había escuchado o leído antes, no recuerdo donde; me parece una propuesta interesante, pero debo decir que no me convence demasiado y la encuentro discutible. A Claudia le fascinó la idea y por efecto dominó quedé fascinado con el encantamiento de ella. En sus textos, mi amiga siempre había jugado e identificado con la idea de la Diosa, de hecho su seudónimo era Afrodita y era una diosa caída, una diosa derrotada y atrapada. Claudia es feminista y de allí venía esa identificación con una diosa madre, con madre tierra y toda esa onda New age , media hipona que a mí me deja frío. La imagen de la Crista concordaba, según ella, con todo lo que instintivamente ya había jugado en su imaginario personal, entonces de ahí a desear ser una Jesusa de la pasión, había solo un paso.Claramente los videos de "pasión de diosas" no eran sadomasoquistas o de BDSM, aunque si muy eróticos; no obstante esto he sabido que de todas formas y por razones obvias, son del gusto de muchos sadomasoquistas. Los tres cuadros son una representación de Cristos-mujer en la cruz. El primer video, lo encontramos demasiado alegórico. Hay una música de fondo, la Crista nuevamente es un cuerpo de modelo top; piernas y brazos largos, vientre plano , sólo cubierta con el taparrabos y en topless , crucificada en un mundo irreal de color sepia que más que angustia parece sentir una dicha extasiante; en vez de retorcerse, se mueve lentamente, muy sexy y sugerente; la corona de espinas no parece molestarle. Claudia la demolió en críticas y yo coincidí.Los otros dos videos, en realidad dan cuenta de un mismo performance que recorre, brevemente, el flagelo , la vía dolorosa (camino al Gólgota), la clavada en la cruz, el izamiento , la agonía y finalmente la muerte. El video es oscuro para darle realce a la angustia, resalta la intensidad de los colores; la sangre, la palidez de la piel de la Jesusa, la madera de la cruz.
Se ven los soldados romanos, la corona de espinas; el vestuario está bien. La modelo, es una chica bonita, de cabello oscuro, baja de estatura, no es el cuerpo de la modelo de pasarela; su cuerpo pequeño es digno y fácil de ser crucificado, la cruz se ve más poderosa que ella, se aprecia más vulnerable , frágil y agobiada por el peso del madero que debe cargar. La crucifican semidesnuda, con taparrabos , y su agonía y dolor, se nos ocurre con Claudia, es bello y voluptuoso.
El rol de víctima fatigada se resalta y descansa al final con su muerte, la que aparece como dulce y reposada. La Jesusa, no se ve crucificada junta a nadie, está sola en un espacio negro con un cielo negro que ella mira desesperanzada(¿o esperanzada?) . Hay una crueldad estilizada ya que no es una escena de tortura real , lejos de serlo, pero no hay sobreactuación lo que compensa lo fantasioso del cuadro.Claudia quedó fascinada, dijo que el video le ayudaba a entender muchas cosas de su vida. Le dije que exageraba, que no era para tanto. Desde que lo vio desea vivir un vía crucis y ser crucificada. Esa era mi idea, convencerla y hacerla partícipe de mi fetichismo, pero ahora está siempre repitiendo el asunto de manera más obsesiva que yo.
-Se mi director, yo voy a ser tu actriz fetiche. Hagamos un video .
-Es muy difícil , demanda muchos recursos. Una crucifixión ya es costosa y tú quieres, además, filmarla.
¡Que tozuda es Claudia¡ insiste tanto que ya veo que se hace realidad lo del video.
sábado 30 de mayo de 2009
SEUDOESCLAVA.
Me puse a pensar en la esclava o seudoesclava, en su cuerpo desnudo frente al espejo, en su piel blanca, en sus cambios de ánimo y humor repentinos sin aviso y sospechosos, en su cara y ojos melancólicos. La cosa es que ya no dormí y casi sin darme cuenta tenía el miembro muy grande y palpitante; sentía que mis pelotas era inmensas, que toda mi genitalidad era enorme, tan grande como las tetas de la seudo esclava. Me imaginé amándola, llorando con ella, bufando como un animal cuando ella cabalgaba sobre mí y preguntándole a gritos por qué había aparecido en mi vida, por qué era así, por qué se empecinó en mí. Creo que la seudoesclava, por alguna misteriosa razón supo que yo no me estaba masturbando como lo habíamos acordado y vino a molestarme anoche, a torturarme, a ofrecerse desde la lejanía, a reprocharme como siempre lo hace, como siempre es una esclava, con cara de esclava, con cuerpo de esclava, con delirios de esclava . ¡ Por dios, mi esclava y te atreves a suponer que no pienso en vos¡
viernes 22 de mayo de 2009
ME CUENTAS QUE ERES......
-Nooooo, noooooo, por favor, noooo, no terminemos, no me botes, te lo imploro, esto es lo único que tengo en mi vida.
La imagen patética de verte desnuda rogando, me endurece el falo y con furia te agarro a bofetadas en el rostro y en los pechos, para luego darte con una varilla fina, una lluvia de golpes en la espalda, implacables y lacerantes.
-¿ No es esto lo que te gusta ?, ¿es esto lo que quieres, Claudia? ¿te gusta esto ? ¿es esta tu terapia?.
Como nos contestas, te sigo castigando hasta que lanzas el aullido lastimoso y lloroso que los dos esperamos,
-Me gusta, me gusta, no pares, sigue y rómpeme el lomo.
Tu llorar es tan conmovedor que me detengo y te abrazo por detrás, besándote el cuello salado y susurrándote,
-Calma, calma, ya pasó, ya pasó, dolorosa.
Tus hipos rezagados se prolongan durante varios minutos, hasta que se acaban y quedas en silencio y suspirando relajada. Te llevo al baño, yo mismo te jabono el cuerpo y enjuago, te seco con la toalla para luego quedar ambos, sentados, desnudos en un sofá escuchando la música que te gusta, a oscuras, sin hablar, fumando y sintiendo nuestras pieles.
sábado 16 de mayo de 2009
CARTA MORBO.
No me deleito con las muertes femeninas, sino con su sufrir y en última instancia con el cuerpo de una mujer sufriente. Tengo una fascinación por el cuerpo; lo admiro, babeo por las femineidades de una chica (y por las tuyas, por cierto ), les rindo culto, me son insoportablemente bellas; en consecuencia, mal podría estar pensando en destruirlo o en afearlo y mucho menos en darle muerte; ello porque se acabaría mi placer, ya no habría cuerpo para babear, no habría diosa a quien sacrificar ... y las diosas no resucitan como en la leyenda cristiana; sería un placer para una sola vez, como fusil de chispas del siglo XVIII , de un sólo tiro, y no es eso lo que deseo. No obstante, no dejo de pasarme imágenes fuertes contigo, sobre todo desde que me anunciaste tu voluntad de entregarte absolutamente a mí. Son fantasías que me inquietan, me dan escalofríos. En mi imaginario te llego a colgar de las tetas con unas cuerdas atadas alrededor de tus pechos; proyecto el cuadro en un pasado en el que gritabas, ahogándote por el dolor; era espantoso. También te imagino siendo clavada a una cruz, de las muñecas como en aquel relato que ya sabes; nunca haría eso contigo, Clau , de verdad lo digo, pero te digo que mi pene sufrió fuertes refregadas imaginando tus alaridos cuando el martillo clavaba en tus muñecas y sobre todo en tus pies; tus gritos eran los de una cerda, ¿has escuchado alguna vez a los cerdos cuando los sacrifican? sus gritos son horribles . Así te imaginaba, babeando, meándote; tu pecho subiendo y bajando aceleradamente, tu abultado y desnudo vientre , temblando brillante de sudor cuando te movías convulsivamente a cada martillazo que te daban . ¡Por dios¡ y con eso me pajeaba , con la imagen de una tortura espantosa, de tu pequeña boca abierta gritando, de tus lindos ojos abriéndose desmesuradamente, saltones y rojos por las lágrimas, el espanto y el dolor.
Y ahora que lo pienso, es tu cuerpo, tan sólo tu cuerpo, doliente, atrapado, sometido lo que me enloquece de lujuria ¿por qué? no se. Cuando hablo de cuerpo, Claudia, no me refiero tan sólo a tus tetas o a tu sexo o a tu trasero; me refiero a toda tú , con tu rostro incluido, con tu mirada, con tu voz, tu cuello, las lágrimas, el cabello; es todo el conjunto, es todo el contexto lo que forma parte de mi fetiche.
No me molesta que divagues, para nada. Me gusta esa Claudia especuladora, teórica, con tintes de pensadora. Sigue especulando que me gusta. Había desarrollado una verdadera misoginia ya que siempre las mujeres con que me he topado han sido tan prácticas, tan aterrizadas, tan poco soñadoras, tan dadas a aburrirse con las divagaciones. Por suerte hasta en eso coincidimos, mi chica dolcett. A propósito de dolcett girl, pensé que no sabrías lo que era una chica dolcett, pero veo que me equivoqué, parece que ya lo sabías, ¡es increíble ¡ convergemos en los mismos puntos.
Me dijiste algo así como que un masoquista era un sádico frente al espejo, pues bien, yo te digo y así lo había pensado, que un sádico es un masoquista frente a un espejo. A mí me gustaría sufrir, ser torturado como eso que imaginas y cada vez que pienso como sometedor, estoy torturándome a través del sometido porque yo no puedo hacerlo directamente, no me encuentro digno para ello. Por eso siempre te estoy diciendo que te admiro, te venero, me gustaría vivir tu sufrir, meterme dentro de ti, tan sublime eres.
Jajajaja , pero esto no es más que especulación y delirio, quien sabe cómo habremos de comportarnos llegado el caso, espero que con sentido común.
viernes 8 de mayo de 2009
DESPUES DE HABERTE..
Después de haberte contado de mis proyecciones, me quedo pensando en el hecho de que a cambio de ellas tú sólo tienes palabras tiernas y solicitudes para conmigo. Yo te doy mis imágenes cerdas y cochinas y tú me regalas flores y ternuras, llenas de humilde docilidad. No dejo de sentirme ogro y si bien la culpabilidad forma parte de mi morbo y de este juego, me pesa. Me traduces canciones, me muestras tus secretos, eres consoladora y dices esas cosas que sólo una mujer bien mujer sabe decir a un hombre para que se sienta bien. No sólo de apretones y flagelos vive la princesa del dolor, no sólo de crucifixiones y martirios se alimenta la santa llorona, mi víctima preferida y compadecida. Si pudiera sacarte, aunque sea por unos minutos, del pozo profundo en que yaces desnuda y cautiva, te mostraría que, aquellos mundos verdes, esos cristales que imaginas, existen también en mi mundo.
Nota:La imágenes son del fotógrafo Pascal Renoux . Cualquier similitud de las imágenes de las fotografías con la realidad, es mera y aboluta coincidencia.lunes 4 de mayo de 2009
OTRO PROYECTO PARA TÍ...
Vamos, debes hacerlo desnuda y lo más lasciva posible. Te da vergüenza y no quieres, ni puedes hacerlo. Te ato con los brazos en alto en aquel árbol frondoso del que te hablaba, quedas en punta de pies. Te daré 4 golpes con un cable eléctrico que serán sólo una muestra del castigo que te espera si no bailas. El castigo será de 20 golpes en total. Con todas mis fuerzas te doy en la espalda y nalgas hasta completar la muestra de 4. Los dolores los sientes como insufribles, por lo que prometes bailar. ¡Cuan humillada te sientes¡ Suena la música árabe y comienza el bamboleo de tu cuerpo. Tus carnes se mueven y me haces babear de excitación; veo que aún estás tiesa así que te mando un golpe con el cable para animarte, el que se enrosca en tu tronco haciéndote gritar; le pones algo más de empeño; cierras los ojos de vergüenza, procuras mover la pelvis y los brazos como lo haría una odalisca; de tus ojos cerrados comienzan a caer lágrimas. Me acerco a tí; limpio las lágrimas con mi lengua; están saladas. Siento tu busto enorme sobre mi pecho, tu cuerpo es tan cálido.
-Estuvo bien, Claudia, me gustó tu baile.
Esa noche follamos hasta hartarnos. Tregua a tu sufrimiento.
domingo 26 de abril de 2009
PROYECCIONES.
Apenas entramos a la casa , a punta de bofetadas , te saco de todo el relax que significó el paseo por el puerto . Te ordeno desnudarte; debes hacerlo rápido . Quedas en ropa interior , quiero que bajes la vista y pongas las manos en tu nuca . Te sobo el cuerpo , todo el cuerpo ; te aprieto las carnes , huelo tus axilas , el vientre , nos besamos . Tu lengua me electrifica , decido que tu saliva es el líquido más sabroso que he probado. Te tomo del cabello y te llevo para afuera de la casa al lado del árbol frondoso. Te arranco la ropa interior. Debes subirte a un taburete que hay junto al árbol. Te crucificaré. No hay ningún madero travesaño así que ataré tus brazos en unas ramas extendidas. Ya estás con ellos atados fuertemente , muy apretada . Quito el taburete y quedas con los pies colgando . Sientes la incomodidad; te ato los tobillos uno al otro y te doblo las piernas; vuelvo a pasar una cuerda por tus pies para fijarlos al tronco del árbol . Quedas con las piernas encogidas y los pies atados. Ya estás crucificada , me gusta verte así ; los brazos elevados , tus axilas , las tetas que cuelgan hacia abajo , los muslos muy juntos y las piernas recogidas y pegadas al tronco. Tu cuerpo está cautivo, digno de una fotografía o de un cuadro . Masajeo tus genitales , meto los dedos dentro . Te masturbo un rato. Más de 4 minutos crucificada , es suficiente para ti. Te dejo sola con la promesa de soltarte a los 4 minutos. Te miro desde dentro de la casa sin que te des cuenta . Tu vientre y pecho convulso me dicen que estás sumamente incómoda. He sabido que masoquistas amantes de la cruz con buen estado físico , no soportan más de 10 minutos atados a una cruz sin sufrir un ataque de desesperación. De pronto me crecen cuernos de diablo y se me ocurre una malvada idea; no voy a desatarte a los 4 minutos . Te miraré escondido , para disfrutar de tus reacciones .Tus quejidos y boca abierta delatan que te cuesta respirar . A los 5 minutos me llamas pidiendo auxilio , te veo afligida . Al minuto 6 comienzas a llorar. Debes creer que fuiste víctima de un demente que te ha dejado sola. Las lágrimas te corren profusamente, tu llanto se vuelve desgarrado , te sientes sola , sientes que un sino trágico acabará con tu vida y que no apareceré más. Los hombros se te acalambran . ¡AY , AY¡Ha sido demasiado, me siento canalla , voy a bajarte del suplicio . Cuando estoy frente a ti veo unas gotas de sudor que bajan de tu cuello hasta tus pechos , la visión reanima mi lujuria sado . Me propongo torturarte un poco . Tú, mientras, sólo suplicas que te baje. Con un alicate arranco, brutal , matas de tu vello púbico o las retuerzo a voluntad , me divierto viendo tus expresiones de dolor ; tiro y tiro de tus pelos. Te viene un ahogo insoportable. Pongo de nuevo el taburete, corto las cuerdas con un hacha, te bajo rápido . Sollozas mucho. Pobrecita, Claudia , no paras de llorar .
-ya pasó , corazón , ya pasó.Te abrazo , me compadezco , me vuelvo tierno . Hago que te sientes un rato y te doy a beber un refresco . Descansa , descansa , Claudia . Te llevo al baño. Lleno la tina hasta el tope con agua tibia y ambos nos metemos, desnudos. Nos sentamos, sentimos la tibieza del agua . Te abrazo por detrás , beso tu nuca , acaricio suavemente tus pechos y tu vientre . He sido malo , Clau . Sientes mi pene erecto tocando tu espalda baja . He sido malo . Quisiera penetrarte pero no quiero , no quiero que este momento acabe , quisiera tenerte todo el día y el siguiente así , abrazada, sólo abrazada.
viernes 17 de abril de 2009
PAJEO EN DOMINGO.
Dejo el aseo y me meto al baño , me refriego furiosamente el glande que desde anoche no ha dejado de estar húmedo . Claudia , Claudia , la foto que siempre veo cuando chateamos, la foto de tu rostro, Claudia , aparece en mi mente y es la más porno e insoportablemente erótica de las proyecciones, Claudia ; Claudia hecha gusano humano , Claudia humillada en el suelo , adorable , quiero que tu mejilla sienta la mía , quiero hundirte mi dedo índice en el ombligo , tirarte de los pezones , saborear los jugos de tu entrepierna . Dejo de pajearme, no quiero eyacular ( desde que nos separamos no lo hago) para que no desaparezca tu imagen que este fin de semana a sido mi fiebre . Continuo con el aseo de los muebles.


